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Necesidades y alternativas en los tratamientos postcosecha
Las mejoras conseguidas en la lucha por combatir las plagas que afectan a la agricultura, por medio de tratamientos en campo, o interviniendo en la genética de los vegetales, han conseguido incrementar considerablemente las producciones de frutas, hortalizas y otros vegetales, traduciéndose en elevadas cosechas que se ponen a disposición de los consumidores.
Estas mayores cosechas tienen, a su vez, diferentes ventanas de recolección, que varían en función de las variedades, la climatología o el grado de madurez, entre otros. A lo anterior se suma el que hay que adaptar el suministro de las frutas y verduras, (mercado de oferta)(, a las demandas de los consumidores, canalizadas por las empresas y/o cadenas de distribución, (mercado de demanda) que, si bien en su totalidad podrán consumir toda la oferta, la realidad es que individualmente realizan pedidos menores de la fruta disponible, y además a lo largo de todo el año.
Este desajuste entre la cantidad de oferta y la de demanda genera, principalmente, dos importantes retos; el ajuste de los precios, y la gestión logística del excedente de producción temporal. Ambas variables inciden en la curva precio/demanda, haciendo que el equilibrio que vaciaría los mercados con beneficios para todos los actores se sitúe en diferentes puntos de esa curva. Esto es algo que todos conocemos, y que observamos una campaña tras otra.
Hay otros condicionantes que intervienen en el punto de equilibrio de la curva precio/ demanda como son la calidad percibida, los gustos cambiantes del consumidor, las legislaciones medioambientales o sanitarias, e incluso, la propia especulación de los actores intervinientes en el mercado. Estos otros condicionantes no actúan sobre la propia curva, sino en el desplazamiento de esta. Así, un incremento de la renta de los consumidores actuará elevando la curva, es decir, los consumidores estarán dispuestos a consumir mayores cantidades a mayor precio. O una legislación restrictiva tendera a actuar desplazando hacia abajo esa curva, teniendo como consecuencia el que los ofertantes pondrán menos productos a disposición de los consumidores, con lo que los precios se elevarán y las cantidades disminuirán en proporción a estos.
Sin embargo, si esta restricción legislativa fuera entendida por el consumidor como un incremento de su consumo saludable, haría que, de nuevo, se desplazara la curva hacia arriba. Estaría dispuesto a pagar más por la misma cantidad, y esto, a su vez, haría que los ofertantes pusieran más producto en el mercado, ajustándose la curva precio/ demanda a las nuevas condiciones del mercado, en la búsqueda de un nuevo equilibrio.
Es en este punto de la ecuación donde intervienen los tratamientos postcosecha, siendo la herramienta, o la ayuda, que va a permitir a los almacenistas de confección de frutas el poder maximizar su beneficio, teniendo en cuenta, por supuesto, los datos anteriores. El uso de tratamientos para la protección de frutas y hortalizas en la postcosecha es una práctica utilizada desde hace tiempo, y de forma regular, en los almacenes de acondicionamiento y confección de estas.
Ya que la producción está normalmente dada en cada fruta y cada temporada, como consecuencia de las variables citadas inicialmente, y que hay muy poco margen para modificar su puesta a disposición del mercado, circunscribiéndose apenas a especular con el momento de la recolección, los responsables de los almacenes de confección deberán buscar la maximización de su beneficio adaptándose a estos factores tanto de demanda como de oferta. Para ello, deberán trabajar en las practicas postcosecha, tendentes a adecuar este binomio oferta/demanda, pero cuidando en todo momento la calidad de la fruta que comercializan, tal como demanda el consumidor.
Factores que afectan a la fruta en la postcosecha
Nos encontramos, así, con dos tipos de factores o condicionantes, que podemos llamar primarios y secundarios, que afectaran a la fruta en la postcosecha y en el lineal, según el siguiente esquema:
- Primarios. Producción (oferta): fertilizantes, plaguicidas, genética, variedad, temporalidad, climatología, momento de recolección.
- Secundarios. Suministro (demanda): variedad, temporalidad, estado de la técnica, legislación, preferencias del consumidor, factores medioambientales, salud del consumidor, tendencias y modas, poder adquisitivo del mercado, especulación.

Una vez tenemos una visión, al menos básica, de los componentes del mercado, podemos estudiar cómo utilizar los tratamientos postcosecha, que estarán relacionados en mayor medida con los factores secundarios, pero sobre los que también influyen los factores primarios. Es compartido por todo el sector agroindustrial que el éxito en la postcosecha muchas veces depende de las practicas realizadas en las labores del campo y en el propio momento de la cosecha.
Tipos de tratamientos postcosecha
Hablamos, por tanto, de la utilización de las prácticas postcosecha de modo que sirvan a los intereses de todos los actores del mercado: agricultores, como generadores del bien a consumir; almacenes de confección, como primer intermediario de la cadena de distribución, que recoge la producción y la adapta a las necesidades del mercado; la distribución, que actúa como intermediario local y pone la fruta al alcance de los usuarios; y, por último, el usuario/ consumidor, como cliente final. Para llevar a cabo unas buenas practicas en el tratamiento postcosecha de las frutas y hortalizas, se utilizan diferentes medios físicos y mecánicos, junto a diferentes tipos de tratamientos para proteger y alargar la vida de las frutas y hortalizas en la postcosecha. Vamos a centrarnos en aquellos tratamientos que se suelen utilizar habitualmente en la postcosecha, básicamente de cuatro tipos:
- Los basados en pesticidas o productos químicos de síntesis, conocidos como “convencionales”. Son los más utilizados.
- Los tratamientos postcosecha basados en productos naturales, conocidos como “sin residuos” o “residuo 0”, de menor utilización, pero cada día más en auge. Incluiremos en este apartado una mención especial a los recubrimientos comestibles.
- Los tratamientos postcosecha de los denominados “Bio”, en uso casi exclusivo en frutas y verduras ya cultivadas con prácticas “Eco/Bio”, con un crecimiento también continuado, pero todavía con una demanda mucho menor que los anteriores.
- Por último, existen almacenistas que no realizan ningún tratamiento en la postcosecha, siendo estos los menos numerosos, prácticamente testimoniales.
Existen otras prácticas que, por su poco uso, no son significativas para este estudio.
Una vez enumeradas las distintas posibilidades de los tratamientos postcosecha, pasemos a conocer las distintas ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, desde el punto de vista ya comentado de ser una herramienta para la maximización del beneficio de todo el mercado en su conjunto.
Debemos partir de la base de que cualquier tratamiento postcosecha que se aplique en frutas y hortalizas, que mas tarde consumirán las personas, debe estar autorizado y ser acorde con las diferentes legislaciones sanitarias y medioambientales existentes al efecto. Aquí debemos poner de relevancia las sustancias permitidas para las prácticas en postcosecha y sus niveles de residuos, medidos en LMR’s, diferentes según los tipos de fruta y las legislaciones de cada país, e incluso con restricciones específicas de cada cadena de distribución o comercializadora.
Tratamientos basados en pesticidas y químicos de síntesis
Son los más usados hasta el momento, si bien cada día están apareciendo más restricciones para su uso. Los productos más utilizados son el Tiabendazol, el pirimetanil, el propiconazol, el ortofenilfenol, y el Imazalil, siendo este último el de mayor relevancia. Son los conocidos como “convencionales”. Otros productos utilizados son el pirimetanil, 4-fenilfenol, fosetil-Al, 2-fenilfenol, fluidoxonil.
Ventajas de estos tratamientos:
- Elevada eficacia. Pocas pérdidas por podridos.
- Incrementan la vida útil de las frutas, con menor desperdicio.
- Facilitan un tiempo de almacenamiento elevado.
- Favorece el acceso a mercados distantes (4-5 semanas de viaje).
- Favorece la especulación al poder atender el mercado acumulando fruta en las cámaras.
Inconvenientes de estos tratamientos:
- Necesidad de gestionar los vertidos que se producen en el lavado y en la aplicación de los tratamientos.
- Necesidad de carné de manipulador del encargado de su aplicación.
- Necesidad de cumplimiento de los protocolos de riesgos laborales, habida cuenta de su toxicidad.
- Suciedad en las máquinas de confección y contaminación cruzada en estas máquinas, lo que obliga a una limpieza continuada.
- Según dosis y tiempos de uso, generación de resistencias de los hongos, lo que obliga a incrementar las dosis o a cambiar el principio activo del tratamiento.
- Algún producto de los utilizados en estos tratamientos está clasificado como carcinógeno de tipo II.
- Posible incidencia negativa en las cualidades organolépticas de la fruta.
- Los consumidores demandan, cada día con más frecuencia, frutas y verduras con menos residuos de todo tipo.
Las normativas europeas, y de otros países no EU, están siendo cada día más restrictivas en cuanto al uso de estos tratamientos, y se orientan hacia una sustitución de los mismos con productos reconocidos como más naturales.
Tratamientos basados en productos naturales “Sin Residuos” o “Residuo 0”

Son tratamientos postcosecha basados en productos extraídos de la naturaleza, tanto de plantas como de minerales, y a veces de las propias frutas. Su formulación suele ser más complicada y se necesita un elevado know how para conseguir efectividades elevadas, que en la actualidad ya se asemejan, cuando no igualan, a los tratamientos químicos de síntesis. Su composición suele incluir sorbatos, ácidos, y otras materias naturales.
Del mismo modo que los sintéticos, son utilizados de acuerdo con las legislaciones vigentes, y muchos de sus componentes vienen usándose en la alimentación humana desde hace mucho tiempo como conservantes, coadyuvantes tecnológicos y aditivos alimentarios. Materias primas más utilizadas: E-202, E-903, bicarbonato sódico, ácido peracético, peróxido de hidrógeno, extractos vegetales, sucroesteres, E-473.
Ventajas de estos tratamientos:
- Son productos naturales no contaminantes.
- No es necesaria la gestión de los residuos de las líneas puesto que son no contaminantes para el medio ambiente.
- Eficacia solo un poco menor que los sintéticos (–1, –2% como máximo, siempre según fabricantes) y, en ocasiones, incluso de igual eficacia que estos.
- No se necesita carné de manipulador para el encargado de los tratamientos en planta.
- No ensucia las líneas de confección: un lavado simple con agua y jabón es suficiente.
- No generan resistencias en cuanto a que son naturales.
- Actualmente también pueden tratar la fruta para viajes a mercados lejanos.
- Mantienen mejor las condiciones organolépticas de las frutas.
- Alineados con las demandas del consumidor de menores residuos tóxicos.
- No le afectan las restricciones de materias activas y LMR’s.
- Se pueden utilizar como complemento a los sintéticos, o viceversa.
Inconvenientes de estos tratamientos:
- Están menos introducidos en el mercado.
- Los encargados de los almacenes todavía no conocen a fondo su utilización.
- Precio de venta algo más elevado. No será cierto si se compara con todos los gastos que ocasionan los sintéticos.
- La materia prima, a veces, es difícil de conseguir por el fabricante.
- Menor posibilidad de concentración del producto, por tanto, envases más voluminosos.
- Necesidad de adaptación a cada tipo de fruta. Necesidad de ensayos de efectividad constantes.
- En función del formulado o del fabricante, la efectividad puede ser algo menor que los sintéticos (-1, -2%), si bien hay fabricantes que prácticamente igualan esta efectividad.
- Se deben utilizar líneas de confección “limpias”, para que el producto final no presente trazas de productos sintéticos.
Recubrimientos comestibles
Dentro de los tratamientos naturales o de “Residuo 0” se pueden incluir los actualmente más desarrollados recubrimientos comestibles. Se trata de ayudas a la eficacia de los tratamientos e, incluso, en función de las necesidades, pueden actuar de forma autónoma.
Suelen estar producidos en bases de sucroesteres, principalmente. Actúan generando una “segunda piel”, que permite que la fruta realice el intercambio de gases de forma natural, pero que impide la pérdida de humedad. Veamos también sus ventajas, los inconvenientes son los especificados anteriormente en el conjunto de estos tratamientos naturales.
Ventajas de estos tratamientos:
- Son una nueva barrera frente a patógenos.
- No ensucian las líneas (excepto algún caso muy concreto de nueva aparición).
- Ayudan a reducir las pérdidas de peso.
- Ayudan a reducir los daños por frío en la fruta.
- Mantienen casi inalterables las condiciones organolépticas de la fruta.
- Mantienen la fruta “más viva” en el lineal del minorista.

Tratamientos para frutas eco/bio
En este grupo encontramos los tratamientos usados en la confección postcosecha de las frutas Eco/Bio. Estas frutas y verduras se cultivan en campo aplicando productos certificados para su uso específico en ellas; fertilizantes, plaguicidas, estimulantes, etc. Como es lógico, si una fruta es producida bajo los estándares Eco/Bio, en el tratamiento postcosecha no se pueden utilizar otros productos que aquellos que siguen la misma línea y que están autorizados y certificados para su uso en Eco/Bio.
Son muy pocos los tratamientos a disposición de los almacenes de confección, comparado con el resto de tratamientos postcosecha. El consumidor está solicitando cada vez más este tipo de productos, pero la posibilidad de abastecimiento a toda la posible demanda es casi imposible de satisfacer, a pesar de que su producción se incrementa año tras año en valores entre el 10 y el 20% de media.
Ventajas de estos tratamientos:
- Satisface a un consumidor muy específico, concienciado con los alimentos saludables.
- Respetuosos con el medio ambiente.
- La fruta es más saludable al no tener ningún tratamiento toxico.
- Nicho de mercado en crecimiento.
- No alteran las condiciones organolépticas de las frutas.
- No generan vertidos tóxicos que haya que gestionar en las centrales.
- No se necesita carné de manipulador de fitosanitarios.
Inconvenientes de estos tratamientos:
- Legislación muy restrictiva.
- Poca disponibilidad de materias primas.
- Formulación más complicada.
- Eficacia moderada, menor que el resto de tratamientos.
- Precio más elevado que el resto.
- El tratamiento se debe realizar en líneas específicas, con el fin de que no se produzcan contaminaciones cruzadas de otros tratamientos.
Sin tratamiento
Tenemos, finalmente, aquellas empresas de confección de frutas y verduras que no utilizan ningún tipo de tratamiento, generalmente como imposición de clientes muy específicos. Son, sin duda, los menos numerosos, prácticamente testimoniales. En este caso las ventajas e inconvenientes son para el almacén de confección, ya que no existe tratamiento.
Ventajas de esta práctica:
- Suelen tener vendida su producción ya que suelen trabajar bajo pedido y la demanda es relativamente baja.
- Los precios de venta son más elevados ya que el cliente está dispuesto a pagar más por el valor de salubridad y naturalidad.
- No existen costes de los tratamientos.
- No existen costes de limpieza y gestión de residuos debidos al tratamiento inexistente.
Inconvenientes de esta práctica:
- Hay una menor cantidad de fruta disponible en campo.
- La adaptación de la oferta a la demanda es más complicada, debido al poco margen entre la recolección y el consumo.
- Posibles roturas de stock.
- Al no existir tratamiento, los hongos proliferan y se producen elevadas pérdidas por podridos, si bien los clientes pueden asumir una mayor pérdida de fruta.
- Genera mayores desperdicios de fruta.
- La fruta se debe recoger en su grado de madurez más cercano al óptimo.
- No permite el envío a destinos lejanos e incluso de media distancia (máx. 15-20 días).
- El trato de la fruta en la central debe ser extremadamente cuidadoso.

Como hemos podido ver en los párrafos anteriores, los almacenes y cooperativas de confección de frutas tienen a su disposición distintas posibilidades para realizar los tratamientos en la postcosecha.
Análisis comparativo de costes
Terminamos este pequeño estudio sobre los tratamientos postcosecha con un tema realmente importante: el análisis comparativo de costes. Hay que tener en cuenta que para realizar una comparativa de costes entre cada una de las alternativas no basta con añadir al coste de la fruta el coste del tratamiento por kilo de fruta tratada. Hay que tener en cuenta también el coste de los procesos adicionales o generados por cada uno de los tipos de tratamientos.
En estos costes nos encontramos con aquellos que se pueden medir simplemente, dado que conocemos sus valores, como la limpieza de líneas, gestión de los vertidos, pérdidas por podridos o deterioros de la fruta, o valor de las reclamaciones, medidos en euros por kilo de fruta tratada.
Existen, sin embargo, otros costes de más complicada cuantificación y que se derivan del posible desplazamiento de la curva precio-demanda, como son el poder llegar a esos mercados que, en función de sus gustos o de las reglamentaciones que se imponen, hacen que la curva se desplace.
Para valorarlos habría que cuantificar la cuota de mercado accesible en función de cada una de esas variables, y ver cuál sería el desplazamiento de la curva que permitiría el equilibrio, maximizando el beneficio.
Hay que tener en cuenta que esta variación debida a las preferencias del consumidor, o a las legislaciones, o al incremento o decremento de la renta disponible del consumidor, pueden actuar tanto al alza como a la baja y desplazar la curva precio-demanda hacia arriba o hacia abajo. Esto se traduce en que el consumidor podría estar dispuesto a pagar más o menos en función del tratamiento postcosecha utilizado, de aquí su importancia.
Por último, y no por ello menos importante, existe otro coste más difícil de cuantificar en valor monetario. Se trata del coste o incremento de beneficio generado por la responsabilidad social empresarial (RSE).
Este aspecto será favorable o desfavorable en función de la apreciación del consumidor, e irá en función, entre otras variables, del tipo de prácticas industriales que realice la empresa analizada, en este caso las prácticas en la postcosecha.
En la parte positiva tendríamos la variable por la que el consumidor siempre está dispuesto a pagar más por una marca o producto que satisface sus necesidades, en este caso las de bienestar e incluso de orgullo, por el hecho de comprar un producto de una empresa que trabaja ayudando a la salud y al medio ambiente.
Por el contrario, en la parte negativa nos encontramos con la hipotética pérdida de clientes que tendrá una empresa que no realice estas prácticas de responsabilidad social. Para conocer los valores de estos costes o beneficios habrá que realizar encuestas tendentes a conocer el incremento o decremento del valor de la marca en la mente del consumidor, pudiéndose entonces realizar hipótesis sobre el valor de los mismos.
La sociedad europea está inscrita en el conocido como primer mundo, donde se ha establecido el llamado “estado del bienestar”, y aspectos como la salud y las reglamentaciones medioambientales son cada día más reclamados. Esto hace que las prácticas agrícolas e industriales deban adaptarse sin opción a estas necesidades de bienestar.
Vemos que existen corrientes que se desplazan, cada día con más insistencia, hacia un consumo saludable para las personas y respetuoso con el medio ambiente, una alimentación libre de productos tóxicos, si bien la otra cara de la moneda es la necesidad de aprovechar al máximo los recursos, reduciendo el desperdicio. Ciertamente, no es del todo posible suministrar una fruta 100% acorde con las demandas máximas de los consumidores.
La situación actual de la industria hace que el consumidor deba elegir para llegar a ese punto de equilibrio estable para todos los actores del mercado, y lo hará según sea su situación personal. La unión de la demanda de todos los consumidores, en un sentido o en otro, es lo que hará que los beneficios se sitúen a lo largo de la curva precio-demanda, o que esta se desplace en función de las preferencias, tal como veíamos anteriormente:
En una ecuación precio/demanda dada, el punto de equilibrio estará situado en P1-Q1. Si se incrementa el precio hasta P2, vemos que el equilibrio se mantendrá si la cantidad baja hasta Q2, es decir, el usuario estará dispuesto a comprar menos cantidad si se incrementa su precio.
Lo mismo sucederá si bajamos el precio, a menor precio el consumidor estará más dispuesto a comprar más cantidad. En los tres casos, si se da el equilibrio, cosa a la que tienden todos los mercados, el beneficio puede ser aproximadamente el mismo, variando en función de las cantidades y los precios según la elasticidad precio-demanda al efecto.
Ed = (DQd / DP) × P/Qd
Esto sucede siempre que las demás variables se mantengan inalterables: renta disponible, legislación, gustos del consumidor, etc.
Ahora bien, si esta curva se desplaza por alguno de los motivos anteriores, o por varios de ellos, el punto de equilibrio se desplazaría hacia la nueva curva. El consumidor podría estar más dispuesto a pagar P2 por la misma cantidad Q1, ya que esta nueva situación satisfaría sus nuevas necesidades. Si, por el contrario, se mantuviera el precio en P1, el consumidor estaría dispuesto a comprar más cantidad de producto, hasta Q1’, si bien esto sería solo en caso de que el cambio en el número de consumidores dispuesto a consumir una fruta más saludable alcanzara a esa cantidad de producto demandado.
En ambos casos, al darse el equilibrio de mercado, el beneficio sería aproximadamente el mismo (ver tamaño de las áreas) para el caso de la curva desplazada, si bien esto se deberá calcular de una forma más científica que la pretensión del presente documento. En todo caso, el beneficio será mayor que en la curva inicial (área resaltada). En este punto nos encontramos con que los proveedores de frutas y los distribuidores-comercializadores se enfrentan a la tesitura de tener que volver a definir el nicho de mercado sobre el que quieren actuar. Y deben hacerlo, lógicamente, en función de los cambios del consumidor, del mercado, teniendo en cuenta el resultado de los tratamientos aplicados en campo y postcosecha, con las ventajas e inconvenientes antes descritos.
Preguntas importantes
Deberían, en esta situación, contestarse una serie de preguntas:
- ¿Me mantengo en mi actual mercado, donde lo que manda exclusivamente es el precio?
- ¿Me arriesgo a entrar en un mercado nuevo, pero que esta cada día más en auge?
- ¿Cómo va a cambiar el punto de equilibrio que maximice el beneficio si atiendo a las nuevas preferencias del consumidor?
- ¿Invierto en incrementar la imagen de marca buscando beneficios posteriores?
- ¿Qué pasara si yo no lo hago y sí que lo hace mi competencia?
- En el aspecto de la salubridad y de la RSE, ¿es lícito “ensuciar” toda la fruta que suministro solo por conseguir un 1% menos de mermas?
- ¿Puedo compensar esas mermas si accedo a un mercado que premie las frutas más saludables? ¿Me pagará el mercado ese 1% más si trabajo con tratamientos mas inocuos y menos contaminantes, tal como está demandando?
Vemos, pues, que algo que puede parecer tan simple como la elección de las prácticas postcosecha a realizar, en la práctica queda demostrado que no es tan simple. Habrá que atender no solo a los costes básicos, hay que pensar también en los costes añadidos y globales.
En la actualidad ya son muchas las empresas que incluyen en sus balances la partida del “balance social”, en una clara toma de conciencia de todos los costes, pero también de todos los beneficios de las practicas postcosecha que utilizan.
El presente artículo (con ciertas modificaciones) se publicó en la revista Valencia Fruits, en sus ediciones 2915 (3 de noviembre de 2020), 2919 (1 de diciembre de 2020) y 2923 (26 de enero de 2021). Está escrito por José Antonio Navarro Borcha, gerente y socio fundador de N&N Consultores, S.L., motivado por las colaboraciones que realiza en el mundo de la agroalimentación saludable con empresas como SaniFruit; N&N Consultores es, a su vez, miembro fundador del Clúster de Innovación Agroalimentaria.
Ayudas IVACE a Pymes Comunidad Valenciana para la implantación del teletrabajo y comercio electrónico
Abierto el plazo para ayudas a pymes de la Comunidad Valenciana para la implantación del teletrabajo y el desarrollo del comercio electrónico hasta el 26 de mayo.

| Dirigido a: Pymes de la Comunitat Valenciana | ![]() |
| Presentación solicitudes: Desde el 4/5/2020 hasta el 26/5/2020 (a las 23:59:59 horas) * | |
| Plazo de ejecución (periodo subvencionable del gasto): desde el 1/1/2020 hasta el 31/3/2021 | |
| Plazo de justificación: hasta el 5/5/2021No podrán beneficiarse las empresas que desarrollen actividades financieras, inmobiliarias, de producción primaria de productos agrícolas o que operen en los sectores de la pesca y la acuicultura. |
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“La excelencia técnica y la cooperación son hoy la mejor estrategia de supervivencia y competitividad para nuestra agricultura.”
Entrevista con Javier Arizmendi, CEO de ZERYA, una marca de garantía española en expansión europea, reconocida por su producción hortofrutícola sostenible y sin residuos de pesticidas.
¿Qué es ZERYA y cuál es su misión dentro del sector agroalimentario?
Somos un Reglamento Voluntario de Certificación de Producto que se ha consolidado en Europa desde 2009. Con ZERYA® dotamos de diferenciación a la agricultura convencional, acompañando al productor en la transición hacia un modelo que garantiza un producto final sin residuos de pesticidas detectables (es decir, que cualquier tratamiento fitosanitario utilizado se encuentre por debajo de 0,01 ppm en el momento de recolección). Este estándar no solo responde a las regulaciones más exigentes, sino que satisface la creciente demanda del consumidor europeo por alimentos más seguros y cultivados de manera más sostenible. Recientemente el MAPA ha dado un impulso a este modo de producción a través de sus ayudas en los fondos operativos (A.ix 9 Residuo Cero).
¿Cómo surge la colaboración de ZERYA con el Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunidad Valenciana?
Nuestra colaboración con el Clúster surge de una necesidad estratégica compartida: la convicción de que la innovación efectiva y la sostenibilidad solo se aceleran mediante la cooperación entre sectores. Como asociado del Clúster, ZERYA se beneficia de un ecosistema que facilita las relaciones institucionales, el networking, el intercambio de conocimiento y la articulación de proyectos de I+D+i, lo cual es fundamental para validar y escalar nuestro modelo de producción.
¿Qué aporta el Clúster a empresas como ZERYA?
El Clúster actúa como un catalizador, nos incrementa la exposición y articula una red empresarial para el desarrollo y validación de soluciones innovadoras. Además, es un vehículo clave para identificar y acceder a programas de financiación de la I+D, como los Grupos Operativos Supraautonómicos. Todo esto realza nuestro posicionamiento y el de nuestros operadores como líderes en la calidad y sostenibilidad agroalimentaria en España.
ZERYA participa en el Grupo Operativo Supra autonómico ACCESO. ¿En qué consiste GOS ACCESO y cuál es el papel de ZERYA dentro de él?
GOS ACCESO es un proyecto articulado bajo el paraguas de los fondos para el desarrollo de la nueva PAC, cuyo objetivo es mejorar la accesibilidad y la rentabilidad de los ecorregímenes para el agricultor. El proyecto consiste en validar y optimizar prácticas de sostenibilidad (como el uso de cubiertas vegetales y la agricultura de precisión) en cultivos clave como el caqui, la pera, el maíz o el tomate de industria. ZERYA funge como Coordinador Técnico del proyecto: aportamos nuestra experiencia en sistemas de gestión acordes a los ecorregímenes de la PAC, diseñando y monitorizando los protocolos agronómicos para asegurar que estas prácticas sostenibles no solo beneficien al medio ambiente, sino que también permitan obtener un producto de la máxima calidad mejorando la rentabilidad de los agricultores.
¿Qué resultados o avances están obteniendo en GOS Acceso hasta el momento?
En la fase actual de ejecución, el proyecto está implementando los ensayos en las parcelas. Estamos validando la optimización agronómica que resulta de aplicar
ecorregímenes con apoyo tecnológico, demostrando que se reduce de forma eficiente el uso de insumos. Un resultado clave es que los datos preliminares están confirmando que la adopción de estas prácticas genera ahorros directos en costes operativos a largo plazo, haciendo que la sostenibilidad sea económicamente viable más allá de las subvenciones de la PAC.
¿Por qué considera importante que entidades como ZERYA se integren en un clúster agroalimentario?
Es estratégico. La integración en un clúster fomenta la inteligencia colectiva necesaria para mantenernos en la vanguardia. Además, nos asegura que nuestro estándar de agricultura sin residuos se alinea con las necesidades del sector y se traduce en una mayor competitividad en España y Europa.
Desde su experiencia, ¿qué necesidades o desafíos principales detectan actualmente en el sector agroalimentario valenciano?
Detectamos tres desafíos interconectados. En primer lugar, la transición fitosanitaria, donde el sector necesita desarrollar soluciones de biocontrol y alternativas efectivas para gestionar plagas con un menor uso de químicos, bien porque se retiran del mercado o porque la cadena alimentaria presiona para esto ocurra; quiero recalcar aquí que nunca se debe reducir la dosis por debajo de la ficha técnica para evitar que los patógenos generen resistencias. En segundo lugar, la sostenibilidad económica, que exige modelos como el nuestro que optimicen los recursos y ahorren costes operativos para mantener la rentabilidad. Finalmente, el desafío de la formación técnica especializada es vital para implementar estos nuevos modelos de gestión.
¿Qué papel juega la innovación en la estrategia de ZERYA?
El trabajo que realiza ZERYA apunta constantemente hacia la innovación. Actualizamos anualmente nuestros protocolos a través de las Mesas TécnicasSectoriales, donde junto con los equipos de los operadores registrados estudiamos los programas de manejo y las condiciones de las campañas anteriores para generar recomendaciones para la campaña futura. Además, invertimos en innovación digital, desarrollando modelos predictivos para apoyar la toma de decisiones en campo y contribuir a mitigar los riesgos. En la actualidad, estamos implementando nuestro programa ZERYARegenerativa, centrándonos en la salud del suelo, la mitigación de los efectos del cambio climático y la protección de la biodiversidad como elementos constructivos de la agricultura resiliente, la agricultura que nos permitirá mantener vivo al sector rural y alimentar a la población.
¿Cómo puede beneficiarse un agricultor o una pequeña empresa del trabajo que realizan tanto ZERYA como el Clúster?
Un agricultor se beneficia de ZERYA obteniendo una garantía de producto que le proporciona diferenciación en el mercado, facilitándole el acceso a retailers europeos que exigen frutas y hortalizas sin residuos de pesticidas. Nuestro sistema de gestión también conduce a una optimización y racionalización de los costes en insumos. Es importante señalar que si un productor no consigue completar el proceso de certificación ZERYA en una cosecha, la puede vender como convencional, pero conserva el valioso know-how técnico adquirido. Por su parte, el Clúster les ofrece a los productores acceder a proyectos de I+D+i y a una formación continua para mantenerse competitivos.
En su opinión, ¿qué barreras siguen existiendo para la adopción de prácticas más sostenibles e innovadoras en el campo?
Persisten barreras de carácter económico y de conocimiento. La inversión inicial en tecnología, insumos alternativos, biocontrol, etc. puede ser un obstáculo para el pequeño productor, pese a que la rentabilidad posterior esté demostrada. También existe una barrera de percepción del riesgo; el productor necesita la seguridad de que las alternativas le ofrecerán la misma garantía de cosecha que los tratamientos tradicionales, y es ahí donde nuestro sistema de protocolos probados aporta confianza.
¿Qué importancia tiene la colaboración público-privada y entre empresas en el avance hacia un modelo agroalimentario más competitivo y sostenible?
La colaboración público-privada permite alinear los grandes objetivos de sostenibilidad de la PAC con la realidad económica y técnica del campo, asegurando que los fondos se dirijan a la innovación práctica, como reflejan las recientes ayudas del MAPA a las OPFH que implementan sus prácticas de residuo cero. Por su parte, la colaboración B2B entre empresas a través del Clúster impulsa la competitividad del sector, facilitando la transferencia de tecnología y la estandarización de las buenas prácticas. Nadie puede enfrentar estos desafíos solo.
Mirando al futuro, ¿en qué líneas de trabajo o innovación está enfocada ZERYA para los próximos años?
Nuestro enfoque se concentra en tres áreas. Buscamos profundizar en la adopción de prácticas agrícolas avanzadas y multidisciplinares con el desarrollo del programa ZERYARegenerativa, centrándonos en métricas de salud del suelo y biodiversidad. Reforzamos nuestra presencia en Europa, especialmente con nuestro programa SIN Residuos de Pesticidas. Por ejemplo en Portugal lo implementamos junto a los supermercados Continente y su gama SIN Residuos de Pesticidas desde 2020.
Finalmente, seguimos invirtiendo en digitalización para que nuestros sistemas de cálculo de necesidades de fertilización, elaboración de planes de abonado y uso de modelos predictivos como CropApp permitan a los productores ser cada vez más preventivos y proactivos en la gestión fitosanitaria.
Para cerrar, qué mensaje trasladaría al sector sobre el valor de la cooperación y la innovación a través del Clúster?
El mensaje que traslado es de compromiso y visión de futuro: La excelencia técnica y la cooperación son la mejor estrategia de supervivencia y diferenciación para ofrecer una ventaja competitiva a nuestra agricultura europea.
Para conocer más sobre ZERYA puedes visitar su web: www.zerya.org
P
“La innovación solo funciona de verdad cuando se construyen sinergias reales entre empresas”
Entrevista con Pasquale Scaldaferri, co fundador y CEO de Stocker AI
Para empezar, ¿qué es Stoker AI y cuál es su misión dentro del sector?
Stocker AI es una plataforma de gestión de inventarios y compras basada en inteligencia artificial. Aunque nuestros clientes no pertenecen estrictamente al sector primario, sí trabajamos intensamente con empresas del sector alimentación y distribución. Nuestra tecnología ayuda a que estas compañías optimicen sus procesos, reduzcan capital inmovilizado manteniendo el mismo nivel de servicio y, con ello, disminuyan también transportes evitables y emisiones de CO₂. En definitiva, contribuimos a mejorar la eficiencia, la rentabilidad y la sostenibilidad de la cadena alimentaria.
¿Cómo surge la idea de crear Stocker AI?
Los fundadores venimos del ámbito de la consultoría internacional y, después de trabajar en varios países y sectores, detectamos un patrón común: para garantizar un buen nivel de servicio, muchas empresas acumulan stock de más. Esto suele ser consecuencia de la dificultad para prever con precisión la demanda. Además, en catálogos muy extensos resulta complicado poder identificar los cambios de tendencias de cada producto lo que conlleva roturas de stock. Identificamos esas ineficiencias y decidimos desarrollar una solución capaz de equilibrar inventarios, especialmente en compañías con catálogos amplios. Así nació Stocker AI.
¿Cómo comenzó vuestra relación con el clúster?
El contacto se inició cuando aún ofrecíamos servicios más amplios de consultoría de datos. Nos acercamos al clúster para explorar cómo podíamos ayudar a empresas del sector a optimizar procesos mediante el uso de la información disponible. Había muchas posibles aplicaciones: desde mejoras en riego hasta optimización logística en almacenes. Aunque hoy estamos enfocados al 100% en Stocker AI, el origen de la relación fue ese interés común por impulsar la innovación mediante el uso inteligente de los datos.
¿Qué valor aporta el clúster a empresas como la vuestra?
El clúster actúa como un punto de encuentro. Permite que empresas tradicionales puedan conectar con propuestas innovadoras y acceder a conocimiento, herramientas y buenas prácticas. Para nosotros es una oportunidad de compartir nuestra experiencia y aportar valor allí donde pueda ser útil. No se trata solo de que nos contraten, sino de fomentar la cultura del dato y la mejora continua en el sector.
¿Crees que pequeñas empresas o cooperativas pueden beneficiarse de este tipo de soluciones?
Depende del caso. Un agricultor individual, por ejemplo, difícilmente encontraría utilidad directa en una plataforma como la nuestra. Pero empresas que manejan múltiples referencias, como compañías de fitosanitarios, químicos o fabricantes que formulan mezclas, sí pueden beneficiarse mucho del control preciso de inventarios. En cooperativas monoproducto es más complicado, pero en empresas con mayor diversidad de artículos, la herramienta encaja perfectamente.
La innovación parece ser un pilar esencial en StockerAI. ¿Qué papel juega dentro de la empresa?
Es fundamental. Nuestro valor diferencial es el uso de modelos de inteligencia artificial para predecir la demanda, frente a los sistemas tradicionales del mercado basados en estadística clásica. Además, internamente trabajamos como un pequeño laboratorio: un equipo ágil, en constante búsqueda de nuevas mejoras y evolución tecnológica.
¿Existen todavía barreras para adoptar tecnología en sectores más tradicionales como el agroalimentario?
Sí, especialmente en sectores acostumbrados a trabajar de la misma forma durante años. Pero también es importante diferenciar entre la innovación que realmente aporta valor y la digitalización por moda. Las empresas buscan rentabilidad, eficiencia y más ventas; si una tecnología no tiene impacto real en estos puntos, es lógico que cueste más adoptarla. La clave está en sensibilizar, compartir casos de éxito y mostrar resultados concretos. Con datos, números y ejemplos reales, la adopción siempre es más sencilla.
Mirando al futuro, ¿en qué líneas de desarrollo está trabajando Stocker AI?
Estamos totalmente centrados en el crecimiento y evolución de Stocker AI. Llevamos un año con el proyecto, iniciamos en torno a enero/febrero y desde marzo formamos parte de Lanzadera, y seguimos ampliando funcionalidades, añadiendo módulos y expandiendo mercado tanto en España como fuera del país.
Para cerrar, ¿qué mensaje transmitirías al sector sobre el valor de la cooperación a través del clúster?
La colaboración es fundamental en innovación. Para que las sinergias sean reales, todos deben aportar algo: no es dar sin recibir, sino construir juntos. Cuando empresas tradicionales, startups y entidades como el clúster trabajan alineadas, se generan oportunidades auténticas de crecimiento y modernización. Desde Stocker AI valoramos esta colaboración y creemos que la participación activa es clave para que la innovación llegue realmente al sector.
El Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunitat Valenciana reúne al sector en un nuevo desayuno de trabajo centrado en la colaboración y la innovación
El Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunitat Valenciana (CDIAGROCV) celebró un nuevo desayuno de trabajo, un encuentro que volvió a reunir a empresas y profesionales de distintos sectores de valor. La cita, marcada por el ambiente cercano y participativo, sirvió para presentar los avances del clúster, compartir experiencias y generar nuevas oportunidades de colaboración.
Durante la jornada, el presidente del clúster, José Antonio Navarro, explicó la evolución de CDIAGROCV desde sus inicios hasta su consolidación como una entidad que impulsa la innovación, la cooperación empresarial y el acceso a ayudas y proyectos compartidos. Navarro recordó que uno de los principales objetivos del clúster es conectar a las empresas y actuar como estructura tractora y coordinadora de iniciativas que permitan mejorar la competitividad del sector.
En este sentido, se destacó que CDIAGROCV ha facilitado la obtención de más de un millón de euros en ayudas y subvenciones para sus asociados, especialmente a través de proyectos de grupos operativos y convocatorias nacionales y autonómicas.
Entre los hitos recientes, se subrayó la colaboración con universidades como Zaragoza y Miguel Hernández, con las que se han desarrollado iniciativas de investigación aplicada. Uno de los proyectos más innovadores actualmente en marcha es el desarrollo de una nariz digital para cámaras de cítricos, capaz de analizar los compuestos volátiles de la fruta y predecir su estado de maduración para optimizar tratamientos y procesos en almacén.
El encuentro también permitió recordar la importancia de avanzar hacia la categoría de Agrupación Empresarial Innovadora (AEI), lo que abriría la puerta a nuevas líneas de financiación europeas. El equipo expuso los requisitos y el trabajo que ya se está realizando para cumplir con el baremo necesario.
Como es habitual, el desayuno incluyó una ronda de presentaciones entre los asistentes, que permitió conocer nuevas empresas interesadas en incorporarse al ecosistema del clúster, así como casos de éxito y sinergias surgidas en ediciones anteriores. La jornada concluyó con un espacio de networking acompañado de café y pastas, donde continuó el intercambio de ideas y oportunidades.
CDIAGROCV reafirma así su compromiso con la innovación, la sostenibilidad y el fortalecimiento del tejido agroalimentario valenciano, consolidándose como un punto de encuentro para impulsar proyectos estratégicos y fomentar la colaboración entre todos los agentes del sector.
El desayuno de trabajo de CDIAGROCV reúne a empresas para abordar los grandes retos y oportunidades del sector agroalimentario
El Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunidad Valenciana (CDIAGROCV) celebró el pasado 14 de noviembre de 2025, en Espacio Nebo (Valencia), un desayuno de trabajo centrado en analizar los desafíos y oportunidades del sector agroalimentario, así como en reforzar la colaboración entre empresas, instituciones y agentes de la cadena de valor. La jornada, que reunió a pymes, multinacionales y entidades de ámbitos diversos, sirvió como punto de encuentro para debatir sobre innovación, digitalización, ayudas públicas y el futuro del ecosistema agroalimentario valenciano.
Durante la sesión se subrayó cómo el clúster nació con el objetivo de unir a empresas del sector para generar sinergias reales, facilitar soluciones compartidas y crear un espacio de apoyo que permita aprovechar recursos, conocimientos y oportunidades que individualmente son más difíciles de alcanzar. Se insistió en la importancia de la colaboración como motor de crecimiento, recordando que la suma de capacidades entre empresas, productores, investigadores y servicios auxiliares puede generar un impacto superior al que cada actor lograría por separado.
Uno de los puntos más comentados fue la situación actual del mercado agroalimentario español, donde destacan las más de 30 millones de toneladas de producción anual y el peso determinante de las hortalizas, cítricos y frutas dulces en la economía mediterránea. Se expuso que el sector genera miles de empleos directos e indirectos, además de un volumen de exportación que se dirige en un 96% a Europa. Esta dependencia de los mercados internacionales convierte en esencial que las empresas estén alineadas con las normativas comunitarias, especialmente en ámbitos como sostenibilidad, trazabilidad, control de residuos o digitalización de procesos.
La jornada también puso sobre la mesa las amenazas que afronta el sector, como la incertidumbre política y económica o la pérdida de superficie agrícola. Se destacó que la reducción de tierras cultivables no afecta solo al terreno disponible, sino a toda la estructura productiva: desde los tratamientos y recolecciones hasta los laboratorios que han perdido campos de prueba. Esta realidad refuerza el papel del clúster como entidad capaz de recopilar datos, detectar impactos y trasladar a los asociados información clave para la toma de decisiones.
Asimismo, se abordó el papel del clúster como impulsor de acceso a ayudas, programas europeos y líneas de financiación. Los asistentes debatieron sobre la importancia de aprovechar los recursos disponibles, como el PERTE agroalimentario, los fondos PAC o los grupos operativos supraautonómicos, que permiten a empresas de distintas regiones colaborar en proyectos de innovación. Se recalcó que muchas compañías desconocen las posibilidades existentes o no cuentan con departamentos dedicados a gestionar subvenciones y proyectos, por lo que el clúster actúa como apoyo técnico y administrativo para facilitar estos procesos.
Otro de los temas centrales fue la ampliación del ecosistema del clúster, resaltándose que no solo participan empresas agrícolas o hortofrutícolas, sino también entidades de sectores complementarios como tecnología, automatización, maquinaria, seguros, comunicación o servicios estratégicos. Esta diversidad enriquece el intercambio de ideas y permite generar nuevas líneas de negocio que aportan valor añadido a los asociados.
El encuentro concluyó con un espacio de networking en el que los participantes compartieron necesidades, iniciativas y oportunidades de colaboración. Las empresas asistentes valoraron positivamente la dinámica abierta y cercana, destacando que estos desayunos permiten identificar sinergias de manera natural y explorar alianzas que, de otro modo, difícilmente surgirían.
Con esta acción —subvencionada por la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo (INENTI/2025)—, CDIAGROCV reafirma su compromiso con conectar, acompañar y fortalecer al sector agroalimentario valenciano, impulsando una red colaborativa que contribuya a afrontar con éxito los retos presentes y futuros del sector.
«Aunque la tecnología puede sustituir ciertas tareas, hay labores que siguen requiriendo mano de obra»
Entrevista con Antonio Ruiz CEO de Telenatura EBT, spin-off de la Universidad Miguel Hernández y empresa socia del Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunidad Valenciana.
Para empezar, ¿qué es TELENATURA EBT y cuál es su misión dentro del sector agroalimentario y ambiental?
Telenatura EBT es una empresa de base tecnológica y spin-off de la Universidad Miguel Hernández. Está formada por profesores de la universidad que desarrollan soluciones en automatización, telecontrol, hardware y software aplicados a sectores como la agricultura, el medio ambiente, la energía y el agua. Trabajamos en ámbitos como la sensorización, estaciones meteorológicas, comunicaciones y agricultura 4.0, entre otros.
¿Cuál es el origen TELENATURA EBT?
En principio la iniciativa fue de los propios profesores, que trabajábamos en el ámbito del consumo de agua y energía en instalaciones agrícolas y a partir de ahí vimos la necesidad de que para recopilar datos y tomar decisiones es necesario desarrollar algún dispositivo relacionado con informática y los sensores. A partir de ahí, vimos que esa necesidad dentro de lo que era la investigación en la Universidad, era interesante ponerlo en valor para una empresa y tomamos la decisión de crear Telenatura EBT.
¿Cómo surge la colaboración de TELENATURA EBT con el Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunidad Valenciana?
Fue a través del contacto de un compañero del centro de investigación ACIAGRO, en Orihuela. Surgió una convocatoria de grupos operativos supraautonómicos y buscamos colaboradores para formar un consorcio. Gracias al director del clúster, establecimos esa alianza. Desde entonces trabajamos juntos en proyectos y esperamos seguir ampliando esta colaboración.
¿Qué valor aporta el Clúster a empresas tecnológicas como TELENATURA EBT?
Principalmente, la creación de sinergias entre empresas y entidades. Nos permite acceder a proyectos, financiación y una red de contactos más amplia, no solo a nivel regional, sino también nacional. Además, el clúster facilita el acceso a ayudas y colaboración con otras empresas que comparten objetivos similares.
¿Cuáles son los principales desafíos del sector agroalimentario actualmente?
En el ámbito agrario, el mayor reto es el relevo generacional. Cada vez hay menos personas que se dedican al campo, y aunque la tecnología puede sustituir ciertas tareas, hay labores que siguen requiriendo mano de obra. También detectamos problemas relacionados con el aumento de costes y la presión de los mercados internacionales.
¿Cómo integra Telenatura EBT la innovación en sus soluciones?
Trabajamos en tecnología aplicada, no en ciencia básica. Nuestra labor consiste en adaptar tecnologías existentes, incluso de otros sectores, al ámbito agrícola. Buscamos soluciones personalizadas y prácticas para cada caso concreto. Esto nos ha permitido obtener resultados exitosos, aunque también conlleva sus dificultades.
¿Qué barreras existen para adoptar tecnología en el campo?
La principal barrera es la burocracia. Es un problema histórico que ralentiza procesos y desalienta a muchas empresas. Además, encontramos dificultades relacionadas con la falta de personal cualificado para manejar estas tecnologías.
¿Las pequeñas empresas o agricultores también pueden beneficiarse de estas tecnologías?
Sí, sin duda. Aunque no las usen al mismo nivel que una gran empresa, la tecnología puede aportar control, trazabilidad, ahorro de tiempo y mejora de procesos. Pequeñas industrias como queserías o negocios de mermeladas pueden beneficiarse de sensores, automatización o control informático. Siempre buscamos soluciones accesibles y con costes competitivos.
¿Qué papel debe tener la colaboración público-privada para impulsar el sector?
Es fundamental que las administraciones ofrezcan estabilidad en las ayudas y no generen contradicciones cada año. Además, deberían facilitar la creación de empresas, reducir trabas burocráticas y aplicar políticas fiscales que apoyen a autónomos y pequeñas empresas.
¿En qué líneas de futuro está trabajando Telenatura EBT?
Nos centramos en tendencias como el trabajo en la nube, la inteligencia artificial aplicada a procesos agrícolas y la mejora de tecnologías hardware y software. También apostamos por soluciones relacionadas con sostenibilidad, reducción de contaminación, economía circular y tratamiento de residuos. Son conceptos de moda, pero lo importante es aplicarlos de forma real y eficaz.
Para terminar, ¿algo que quieras añadir?
Desde Telenatura EBT estamos abiertos a colaborar con cualquier empresa, grande o pequeña, que quiera mejorar sus procesos mediante tecnología. Nuestro objetivo es aportar soluciones útiles que impulsen la innovación en el sector.







