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Necesidades y alternativas en los tratamientos postcosecha

Las mejoras conseguidas en la lucha por combatir las plagas que afectan a la agricultura, por medio de tratamientos en campo, o interviniendo en la genética de los vegetales, han conseguido incrementar considerablemente las producciones de frutas, hortalizas y otros vegetales, traduciéndose en elevadas cosechas que se ponen a disposición de los consumidores.

Estas mayores cosechas tienen, a su vez, diferentes ventanas de recolección, que varían en función de las variedades, la climatología o el grado de madurez, entre otros. A lo anterior se suma el que hay que adaptar el suministro de las frutas y verduras, (mercado de oferta)(, a las demandas de los consumidores, canalizadas por las empresas y/o cadenas de distribución, (mercado de demanda) que, si bien en su totalidad podrán consumir toda la oferta, la realidad es que individualmente realizan pedidos menores de la fruta disponible, y además a lo largo de todo el año.

Este desajuste entre la cantidad de oferta y la de demanda genera, principalmente, dos importantes retos; el ajuste de los precios, y la gestión logística del excedente de producción temporal. Ambas variables inciden en la curva precio/demanda, haciendo que el equilibrio que vaciaría los mercados con beneficios para todos los actores se sitúe en diferentes puntos de esa curva. Esto es algo que todos conocemos, y que observamos una campaña tras otra.

Hay otros condicionantes que intervienen en el punto de equilibrio de la curva precio/ demanda como son la calidad percibida, los gustos cambiantes del consumidor, las legislaciones medioambientales o sanitarias, e incluso, la propia especulación de los actores intervinientes en el mercado. Estos otros condicionantes no actúan sobre la propia curva, sino en el desplazamiento de esta. Así, un incremento de la renta de los consumidores actuará elevando la curva, es decir, los consumidores estarán dispuestos a consumir mayores cantidades a mayor precio. O una legislación restrictiva tendera a actuar desplazando hacia abajo esa curva, teniendo como consecuencia el que los ofertantes pondrán menos productos a disposición de los consumidores, con lo que los precios se elevarán y las cantidades disminuirán en proporción a estos.

Sin embargo, si esta restricción legislativa fuera entendida por el consumidor como un incremento de su consumo saludable, haría que, de nuevo, se desplazara la curva hacia arriba. Estaría dispuesto a pagar más por la misma cantidad, y esto, a su vez, haría que los ofertantes pusieran más producto en el mercado, ajustándose la curva precio/ demanda a las nuevas condiciones del mercado, en la búsqueda de un nuevo equilibrio.

Es en este punto de la ecuación donde intervienen los tratamientos postcosecha, siendo la herramienta, o la ayuda, que va a permitir a los almacenistas de confección de frutas el poder maximizar su beneficio, teniendo en cuenta, por supuesto, los datos anteriores. El uso de tratamientos para la protección de frutas y hortalizas en la postcosecha es una práctica utilizada desde hace tiempo, y de forma regular, en los almacenes de acondicionamiento y confección de estas.

Ya que la producción está normalmente dada en cada fruta y cada temporada, como consecuencia de las variables citadas inicialmente, y que hay muy poco margen para modificar su puesta a disposición del mercado, circunscribiéndose apenas a especular con el momento de la recolección, los responsables de los almacenes de confección deberán buscar la maximización de su beneficio adaptándose a estos factores tanto de demanda como de oferta. Para ello, deberán trabajar en las practicas postcosecha, tendentes a adecuar este binomio oferta/demanda, pero cuidando en todo momento la calidad de la fruta que comercializan, tal como demanda el consumidor.

Factores que afectan a la fruta en la postcosecha

Nos encontramos, así, con dos tipos de factores o condicionantes, que podemos llamar primarios y secundarios, que afectaran a la fruta en la postcosecha y en el lineal, según el siguiente esquema:

  • Primarios. Producción (oferta): fertilizantes, plaguicidas, genética, variedad, temporalidad, climatología, momento de recolección.
  • Secundarios. Suministro (demanda): variedad, temporalidad, estado de la técnica, legislación, preferencias del consumidor, factores medioambientales, salud del consumidor, tendencias y modas, poder adquisitivo del mercado, especulación.

Una vez tenemos una visión, al menos básica, de los componentes del mercado, podemos estudiar cómo utilizar los tratamientos postcosecha, que estarán relacionados en mayor medida con los factores secundarios, pero sobre los que también influyen los factores primarios. Es compartido por todo el sector agroindustrial que el éxito en la postcosecha muchas veces depende de las practicas realizadas en las labores del campo y en el propio momento de la cosecha.

Tipos de tratamientos postcosecha

Hablamos, por tanto, de la utilización de las prácticas postcosecha de modo que sirvan a los intereses de todos los actores del mercado: agricultores, como generadores del bien a consumir; almacenes de confección, como primer intermediario de la cadena de distribución, que recoge la producción y la adapta a las necesidades del mercado; la distribución, que actúa como intermediario local y pone la fruta al alcance de los usuarios; y, por último, el usuario/ consumidor, como cliente final. Para llevar a cabo unas buenas practicas en el tratamiento postcosecha de las frutas y hortalizas, se utilizan diferentes medios físicos y mecánicos, junto a diferentes tipos de tratamientos para proteger y alargar la vida de las frutas y hortalizas en la postcosecha. Vamos a centrarnos en aquellos tratamientos que se suelen utilizar habitualmente en la postcosecha, básicamente de cuatro tipos:

  • Los basados en pesticidas o productos químicos de síntesis, conocidos como “convencionales”. Son los más utilizados.
  • Los tratamientos postcosecha basados en productos naturales, conocidos como “sin residuos” o “residuo 0”, de menor utilización, pero cada día más en auge. Incluiremos en este apartado una mención especial a los recubrimientos comestibles.
  • Los tratamientos postcosecha de los denominados “Bio”, en uso casi exclusivo en frutas y verduras ya cultivadas con prácticas “Eco/Bio”, con un crecimiento también continuado, pero todavía con una demanda mucho menor que los anteriores.
  • Por último, existen almacenistas que no realizan ningún tratamiento en la postcosecha, siendo estos los menos numerosos, prácticamente testimoniales.

Existen otras prácticas que, por su poco uso, no son significativas para este estudio.

Una vez enumeradas las distintas posibilidades de los tratamientos postcosecha, pasemos a conocer las distintas ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, desde el punto de vista ya comentado de ser una herramienta para la maximización del beneficio de todo el mercado en su conjunto.

Debemos partir de la base de que cualquier tratamiento postcosecha que se aplique en frutas y hortalizas, que mas tarde consumirán las personas, debe estar autorizado y ser acorde con las diferentes legislaciones sanitarias y medioambientales existentes al efecto. Aquí debemos poner de relevancia las sustancias permitidas para las prácticas en postcosecha y sus niveles de residuos, medidos en LMR’s, diferentes según los tipos de fruta y las legislaciones de cada país, e incluso con restricciones específicas de cada cadena de distribución o comercializadora.

Tratamientos basados en pesticidas y químicos de síntesis

Son los más usados hasta el momento, si bien cada día están apareciendo más restricciones para su uso. Los productos más utilizados son el Tiabendazol, el pirimetanil, el propiconazol, el ortofenilfenol, y el Imazalil, siendo este último el de mayor relevancia. Son los conocidos como “convencionales”. Otros productos utilizados son el pirimetanil, 4-fenilfenol, fosetil-Al, 2-fenilfenol, fluidoxonil.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Elevada eficacia. Pocas pérdidas por podridos.
  • Incrementan la vida útil de las frutas, con menor desperdicio.
  • Facilitan un tiempo de almacenamiento elevado.
  • Favorece el acceso a mercados distantes (4-5 semanas de viaje).
  • Favorece la especulación al poder atender el mercado acumulando fruta en las cámaras.

Inconvenientes de estos tratamientos:

  • Necesidad de gestionar los vertidos que se producen en el lavado y en la aplicación de los tratamientos.
  • Necesidad de carné de manipulador del encargado de su aplicación.
  • Necesidad de cumplimiento de los protocolos de riesgos laborales, habida cuenta de su toxicidad.
  • Suciedad en las máquinas de confección y contaminación cruzada en estas máquinas, lo que obliga a una limpieza continuada.
  • Según dosis y tiempos de uso, generación de resistencias de los hongos, lo que obliga a incrementar las dosis o a cambiar el principio activo del tratamiento.
  • Algún producto de los utilizados en estos tratamientos está clasificado como carcinógeno de tipo II.
  • Posible incidencia negativa en las cualidades organolépticas de la fruta.
  • Los consumidores demandan, cada día con más frecuencia, frutas y verduras con menos residuos de todo tipo.

Las normativas europeas, y de otros países no EU, están siendo cada día más restrictivas en cuanto al uso de estos tratamientos, y se orientan hacia una sustitución de los mismos con productos reconocidos como más naturales.

Tratamientos basados en productos naturales “Sin Residuos” o “Residuo 0”

Son tratamientos postcosecha basados en productos extraídos de la naturaleza, tanto de plantas como de minerales, y a veces de las propias frutas. Su formulación suele ser más complicada y se necesita un elevado know how para conseguir efectividades elevadas, que en la actualidad ya se asemejan, cuando no igualan, a los tratamientos químicos de síntesis. Su composición suele incluir sorbatos, ácidos, y otras materias naturales.

Del mismo modo que los sintéticos, son utilizados de acuerdo con las legislaciones vigentes, y muchos de sus componentes vienen usándose en la alimentación humana desde hace mucho tiempo como conservantes, coadyuvantes tecnológicos y aditivos alimentarios. Materias primas más utilizadas: E-202, E-903, bicarbonato sódico, ácido peracético, peróxido de hidrógeno, extractos vegetales, sucroesteres, E-473.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Son productos naturales no contaminantes.
  • No es necesaria la gestión de los residuos de las líneas puesto que son no contaminantes para el medio ambiente.
  • Eficacia solo un poco menor que los sintéticos (–1, –2% como máximo, siempre según fabricantes) y, en ocasiones, incluso de igual eficacia que estos.
  • No se necesita carné de manipulador para el encargado de los tratamientos en planta.
  • No ensucia las líneas de confección: un lavado simple con agua y jabón es suficiente.
  • No generan resistencias en cuanto a que son naturales.
  • Actualmente también pueden tratar la fruta para viajes a mercados lejanos.
  • Mantienen mejor las condiciones organolépticas de las frutas.
  • Alineados con las demandas del consumidor de menores residuos tóxicos.
  • No le afectan las restricciones de materias activas y LMR’s.
  • Se pueden utilizar como complemento a los sintéticos, o viceversa.

Inconvenientes de estos tratamientos:

  • Están menos introducidos en el mercado.
  • Los encargados de los almacenes todavía no conocen a fondo su utilización.
  • Precio de venta algo más elevado. No será cierto si se compara con todos los gastos que ocasionan los sintéticos.
  • La materia prima, a veces, es difícil de conseguir por el fabricante.
  • Menor posibilidad de concentración del producto, por tanto, envases más voluminosos.
  • Necesidad de adaptación a cada tipo de fruta. Necesidad de ensayos de efectividad constantes.
  • En función del formulado o del fabricante, la efectividad puede ser algo menor que los sintéticos (-1, -2%), si bien hay fabricantes que prácticamente igualan esta efectividad.
  • Se deben utilizar líneas de confección “limpias”, para que el producto final no presente trazas de productos sintéticos.

Recubrimientos comestibles

Dentro de los tratamientos naturales o de “Residuo 0” se pueden incluir los actualmente más desarrollados recubrimientos comestibles. Se trata de ayudas a la eficacia de los tratamientos e, incluso, en función de las necesidades, pueden actuar de forma autónoma.

Suelen estar producidos en bases de sucroesteres, principalmente. Actúan generando una “segunda piel”, que permite que la fruta realice el intercambio de gases de forma natural, pero que impide la pérdida de humedad. Veamos también sus ventajas, los inconvenientes son los especificados anteriormente en el conjunto de estos tratamientos naturales.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Son una nueva barrera frente a patógenos.
  • No ensucian las líneas (excepto algún caso muy concreto de nueva aparición).
  • Ayudan a reducir las pérdidas de peso.
  • Ayudan a reducir los daños por frío en la fruta.
  • Mantienen casi inalterables las condiciones organolépticas de la fruta.
  • Mantienen la fruta “más viva” en el lineal del minorista.

Tratamientos para frutas eco/bio

En este grupo encontramos los tratamientos usados en la confección postcosecha de las frutas Eco/Bio. Estas frutas y verduras se cultivan en campo aplicando productos certificados para su uso específico en ellas; fertilizantes, plaguicidas, estimulantes, etc. Como es lógico, si una fruta es producida bajo los estándares Eco/Bio, en el tratamiento postcosecha no se pueden utilizar otros productos que aquellos que siguen la misma línea y que están autorizados y certificados para su uso en Eco/Bio.

Son muy pocos los tratamientos a disposición de los almacenes de confección, comparado con el resto de tratamientos postcosecha. El consumidor está solicitando cada vez más este tipo de productos, pero la posibilidad de abastecimiento a toda la posible demanda es casi imposible de satisfacer, a pesar de que su producción se incrementa año tras año en valores entre el 10 y el 20% de media.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Satisface a un consumidor muy específico, concienciado con los alimentos saludables.
  • Respetuosos con el medio ambiente.
  • La fruta es más saludable al no tener ningún tratamiento toxico.
  • Nicho de mercado en crecimiento.
  • No alteran las condiciones organolépticas de las frutas.
  • No generan vertidos tóxicos que haya que gestionar en las centrales.
  • No se necesita carné de manipulador de fitosanitarios.

Inconvenientes de estos tratamientos:

  • Legislación muy restrictiva.
  • Poca disponibilidad de materias primas.
  • Formulación más complicada.
  • Eficacia moderada, menor que el resto de tratamientos.
  • Precio más elevado que el resto.
  • El tratamiento se debe realizar en líneas específicas, con el fin de que no se produzcan contaminaciones cruzadas de otros tratamientos.

Sin tratamiento

Tenemos, finalmente, aquellas empresas de confección de frutas y verduras que no utilizan ningún tipo de tratamiento, generalmente como imposición de clientes muy específicos. Son, sin duda, los menos numerosos, prácticamente testimoniales. En este caso las ventajas e inconvenientes son para el almacén de confección, ya que no existe tratamiento.

Ventajas de esta práctica:

  • Suelen tener vendida su producción ya que suelen trabajar bajo pedido y la demanda es relativamente baja.
  • Los precios de venta son más elevados ya que el cliente está dispuesto a pagar más por el valor de salubridad y naturalidad.
  • No existen costes de los tratamientos.
  • No existen costes de limpieza y gestión de residuos debidos al tratamiento inexistente.

Inconvenientes de esta práctica:

  • Hay una menor cantidad de fruta disponible en campo.
  • La adaptación de la oferta a la demanda es más complicada, debido al poco margen entre la recolección y el consumo.
  • Posibles roturas de stock.
  • Al no existir tratamiento, los hongos proliferan y se producen elevadas pérdidas por podridos, si bien los clientes pueden asumir una mayor pérdida de fruta.
  • Genera mayores desperdicios de fruta.
  • La fruta se debe recoger en su grado de madurez más cercano al óptimo.
  • No permite el envío a destinos lejanos e incluso de media distancia (máx. 15-20 días).
  • El trato de la fruta en la central debe ser extremadamente cuidadoso.

Como hemos podido ver en los párrafos anteriores, los almacenes y cooperativas de confección de frutas tienen a su disposición distintas posibilidades para realizar los tratamientos en la postcosecha.

Análisis comparativo de costes

Terminamos este pequeño estudio sobre los tratamientos postcosecha con un tema realmente importante: el análisis comparativo de costes. Hay que tener en cuenta que para realizar una comparativa de costes entre cada una de las alternativas no basta con añadir al coste de la fruta el coste del tratamiento por kilo de fruta tratada. Hay que tener en cuenta también el coste de los procesos adicionales o generados por cada uno de los tipos de tratamientos.

En estos costes nos encontramos con aquellos que se pueden medir simplemente, dado que conocemos sus valores, como la limpieza de líneas, gestión de los vertidos, pérdidas por podridos o deterioros de la fruta, o valor de las reclamaciones, medidos en euros por kilo de fruta tratada.

Existen, sin embargo, otros costes de más complicada cuantificación y que se derivan del posible desplazamiento de la curva precio-demanda, como son el poder llegar a esos mercados que, en función de sus gustos o de las reglamentaciones que se imponen, hacen que la curva se desplace.

Para valorarlos habría que cuantificar la cuota de mercado accesible en función de cada una de esas variables, y ver cuál sería el desplazamiento de la curva que permitiría el equilibrio, maximizando el beneficio.

Hay que tener en cuenta que esta variación debida a las preferencias del consumidor, o a las legislaciones, o al incremento o decremento de la renta disponible del consumidor, pueden actuar tanto al alza como a la baja y desplazar la curva precio-demanda hacia arriba o hacia abajo. Esto se traduce en que el consumidor podría estar dispuesto a pagar más o menos en función del tratamiento postcosecha utilizado, de aquí su importancia.

Por último, y no por ello menos importante, existe otro coste más difícil de cuantificar en valor monetario. Se trata del coste o incremento de beneficio generado por la responsabilidad social empresarial (RSE).

Este aspecto será favorable o desfavorable en función de la apreciación del consumidor, e irá en función, entre otras variables, del tipo de prácticas industriales que realice la empresa analizada, en este caso las prácticas en la postcosecha.

En la parte positiva tendríamos la variable por la que el consumidor siempre está dispuesto a pagar más por una marca o producto que satisface sus necesidades, en este caso las de bienestar e incluso de orgullo, por el hecho de comprar un producto de una empresa que trabaja ayudando a la salud y al medio ambiente.

Por el contrario, en la parte negativa nos encontramos con la hipotética pérdida de clientes que tendrá una empresa que no realice estas prácticas de responsabilidad social. Para conocer los valores de estos costes o beneficios habrá que realizar encuestas tendentes a conocer el incremento o decremento del valor de la marca en la mente del consumidor, pudiéndose entonces realizar hipótesis sobre el valor de los mismos.

La sociedad europea está inscrita en el conocido como primer mundo, donde se ha establecido el llamado “estado del bienestar”, y aspectos como la salud y las reglamentaciones medioambientales son cada día más reclamados. Esto hace que las prácticas agrícolas e industriales deban adaptarse sin opción a estas necesidades de bienestar.

Vemos que existen corrientes que se desplazan, cada día con más insistencia, hacia un consumo saludable para las personas y respetuoso con el medio ambiente, una alimentación libre de productos tóxicos, si bien la otra cara de la moneda es la necesidad de aprovechar al máximo los recursos, reduciendo el desperdicio. Ciertamente, no es del todo posible suministrar una fruta 100% acorde con las demandas máximas de los consumidores.

La situación actual de la industria hace que el consumidor deba elegir para llegar a ese punto de equilibrio estable para todos los actores del mercado, y lo hará según sea su situación personal. La unión de la demanda de todos los consumidores, en un sentido o en otro, es lo que hará que los beneficios se sitúen a lo largo de la curva precio-demanda, o que esta se desplace en función de las preferencias, tal como veíamos anteriormente:

En una ecuación precio/demanda dada, el punto de equilibrio estará situado en P1-Q1. Si se incrementa el precio hasta P2, vemos que el equilibrio se mantendrá si la cantidad baja hasta Q2, es decir, el usuario estará dispuesto a comprar menos cantidad si se incrementa su precio.

Lo mismo sucederá si bajamos el precio, a menor precio el consumidor estará más dispuesto a comprar más cantidad. En los tres casos, si se da el equilibrio, cosa a la que tienden todos los mercados, el beneficio puede ser aproximadamente el mismo, variando en función de las cantidades y los precios según la elasticidad precio-demanda al efecto.

Ed = (DQd / DP) × P/Qd

Esto sucede siempre que las demás variables se mantengan inalterables: renta disponible, legislación, gustos del consumidor, etc.

Ahora bien, si esta curva se desplaza por alguno de los motivos anteriores, o por varios de ellos, el punto de equilibrio se desplazaría hacia la nueva curva. El consumidor podría estar más dispuesto a pagar P2 por la misma cantidad Q1, ya que esta nueva situación satisfaría sus nuevas necesidades. Si, por el contrario, se mantuviera el precio en P1, el consumidor estaría dispuesto a comprar más cantidad de producto, hasta Q1’, si bien esto sería solo en caso de que el cambio en el número de consumidores dispuesto a consumir una fruta más saludable alcanzara a esa cantidad de producto demandado.

En ambos casos, al darse el equilibrio de mercado, el beneficio sería aproximadamente el mismo (ver tamaño de las áreas) para el caso de la curva desplazada, si bien esto se deberá calcular de una forma más científica que la pretensión del presente documento. En todo caso, el beneficio será mayor que en la curva inicial (área resaltada). En este punto nos encontramos con que los proveedores de frutas y los distribuidores-comercializadores se enfrentan a la tesitura de tener que volver a definir el nicho de mercado sobre el que quieren actuar. Y deben hacerlo, lógicamente, en función de los cambios del consumidor, del mercado, teniendo en cuenta el resultado de los tratamientos aplicados en campo y postcosecha, con las ventajas e inconvenientes antes descritos.

Preguntas importantes

Deberían, en esta situación, contestarse una serie de preguntas:

  • ¿Me mantengo en mi actual mercado, donde lo que manda exclusivamente es el precio?
  • ¿Me arriesgo a entrar en un mercado nuevo, pero que esta cada día más en auge?
  • ¿Cómo va a cambiar el punto de equilibrio que maximice el beneficio si atiendo a las nuevas preferencias del consumidor?
  • ¿Invierto en incrementar la imagen de marca buscando beneficios posteriores?
  • ¿Qué pasara si yo no lo hago y sí que lo hace mi competencia?
  • En el aspecto de la salubridad y de la RSE, ¿es lícito “ensuciar” toda la fruta que suministro solo por conseguir un 1% menos de mermas?
  • ¿Puedo compensar esas mermas si accedo a un mercado que premie las frutas más saludables? ¿Me pagará el mercado ese 1% más si trabajo con tratamientos mas inocuos y menos contaminantes, tal como está demandando?

Vemos, pues, que algo que puede parecer tan simple como la elección de las prácticas postcosecha a realizar, en la práctica queda demostrado que no es tan simple. Habrá que atender no solo a los costes básicos, hay que pensar también en los costes añadidos y globales.

En la actualidad ya son muchas las empresas que incluyen en sus balances la partida del “balance social”, en una clara toma de conciencia de todos los costes, pero también de todos los beneficios de las practicas postcosecha que utilizan.


El presente artículo (con ciertas modificaciones) se publicó en la revista Valencia Fruits, en sus ediciones 2915 (3 de noviembre de 2020), 2919 (1 de diciembre de 2020) y 2923 (26 de enero de 2021). Está escrito por José Antonio Navarro Borcha, gerente y socio fundador de N&N Consultores, S.L., motivado por las colaboraciones que realiza en el mundo de la agroalimentación saludable con empresas como SaniFruit; N&N Consultores es, a su vez, miembro fundador del Clúster de Innovación Agroalimentaria.

Ayudas IVACE a Pymes Comunidad Valenciana para la implantación del teletrabajo y comercio electrónico

Abierto el plazo para ayudas a pymes de la Comunidad Valenciana para la implantación del teletrabajo y el desarrollo del comercio electrónico hasta el 26 de mayo.

digitaliza teletrabajo

Dirigido a: Pymes de la Comunitat Valenciana
Presentación solicitudes: Desde el 4/5/2020 hasta el 26/5/2020 (a las 23:59:59 horas) *
Plazo de ejecución (periodo subvencionable del gasto): desde el 1/1/2020 hasta el 31/3/2021
Plazo de justificación: hasta el 5/5/2021No podrán beneficiarse las empresas que desarrollen actividades financieras, inmobiliarias, de producción primaria de productos agrícolas o que operen en los sectores de la pesca y la acuicultura.

Para acceder al enlace pincha aquí 

¿Siguen siendo necesarios los pesticidas de síntesis?

La mayoría de los proveedores de fruta para fruterías y supermercados, entre ellos las cooperativas y empresas de distribución que tienen marcas reconocidas en los retailers, utilizan productos que pueden ser tóxicos, e incluso carcinógenos (Imz, básicamente en los tratamientos de las frutas en almacén para alargar su vida en los lineales. ¿Como se explica esto si cada día se pone mas el foco en la seguridad alimentaria y en la agricultura sostenible?

Entonces, ¿Porque seguimos comprando alimentos en cuya piel aparecen productos carcinógenos? Ver hoja de registro de Imazalil, pag. 3 de 5. Ciertamente, están autorizados para ser usados, pero también está autorizado el tabaco y es de todos sabido que, entre otras cosas puede provocar canceres de diferente índole.

¿Se atreve alguien a utilizar la piel de los cítricos para confituras o para acompañar bebidas?

¿Alguien se ha parado a pensar en que residuos existen en los zumos exprimidos “in situ”, si es que existen, en los que habitualmente se exprime también la piel?

¿Quién se atreve a comer fruta con su piel, sin lavarla concienzudamente?

En efecto, la seguridad alimentaria, unido a la reducción del desperdicio de alimentos, son dos de los objetivos, entre otros, que plantea la UE en sus diferentes programas de desarrollo. El programa vigente es el Horizonte Europa 21-27, en el que se continúan los objetivos del anterior Horizonte 2020, y se hace especial énfasis en la seguridad alimentaria y en la sostenibilidad del medio ambiente.

Posiblemente aquí nos encontramos con una actuación impulsada por las grandes multinacionales de la producción química, que ejerce su posición de “lobby” frente a las autoridades y las comisiones de la UE.

El uso de estos productos, de uso tanto en campo como en postcosecha, en su momento fue muy necesario para incrementar las producciones y para llevar fruta a otros países, sin que se deteriorara, contribuyendo así al desarrollo de la agricultura y su consumo en el mundo.

Siendo de agradecer esta contribución, hoy ya no tiene mucha razón de ser, toda vez que existen diferentes tratamientos formulados a base de extractos naturales, o elementos antagonistas de los hongos y de las plagas, que se muestran decididamente eficaces contra todo este tipo de agentes que deterioran las frutas y verduras, suponiendo una alternativa solida, y muy segura, a los productos químicos de síntesis.

Podemos ver ejemplos de esto en diferentes artículos, charlas, ponencias, etc. al respecto, que han presentado tanto organizaciones no sospechosas de ser partidistas, como la OCU, pero también científicos de la categoría del Dr. Lluis Palou, de IVIA (El IVIA desarrolla un nuevo recubrimiento antifúngico y comestible para el control de la antracnosis de los cítricos) o el Dr. D. Lorenzo Zacarias, de IATA-CSIC.

Las diferentes legislaciones de la UE se encaminan en el sentido de permitir cada día menos productos tóxicos, señal de que han entendido su peligrosidad. Junto a ello, existen “retailers” europeos que incluso permiten menores valores de los permitidos por la legislación, para los residuos en las frutas y verduras que comercializan.

Es una corriente extendida, ya no solo a nivel europeo, sino mas bien a nivel mundial, la de consumir alimentos que no contengan pesticidas u otros contaminantes químicos, fruto de ello es el incremento del consumo de alimentos Eco/Bio, o de los llamados de “Residuo 0”.

Como ejemplo podemos tomar a Francia, donde la etiqueta “Sans fungicide apres recolte” esta ya muy instalada en la sociedad, pero que últimamente incluso ha involucrado a los agricultores y al gobierno francés en proyectos de consumo en este sentido. Las concienciación de la sociedad francesa a este respecto es muy elevada, y lo podemos ver en artículos de prensa, en los lineales de los supermercados, e incluso en programas de televisión, donde siempre se hace énfasis en la fruta y la verdura sin tratamientos tóxicos.

Ver enlaces al respecto.

¿Qué puede hacer el consumidor?

El consumo saludable y sin pesticidas nocivos para la salud es cada día mas una meta que nos ponemos los consumidores. Para ayudar a que los alimentos sean cada día mas sanos, podemos adoptar diferentes practicas de consumo:

  • Comprobar las etiquetas de las frutas y verduras que consumimos, identificando los productos químicos sintéticos que pueden ser perjudiciales para la salud. (Ver en etiqueta IMZ, o Imazalil, pero habrá otros)
  • Comprobar en las etiquetas que los tratamientos a que ha sido sometida la fruta llevan el marcado de los recubrimientos comestibles, generalmente letras E (E202, E471, E914), o, preferentemente, que no lleven ningún tratamiento, aunque esto es muy raro.
  • En caso de no encontrar los datos en las etiquetas, solicitar a los dependientes de los establecimientos esta información.
  • No consumir productos en los que no se compruebe esta trazabilidad, y comprar solo los necesarios, con el fin de evitar el desperdicio.

Es posible que algunas de estas frutas y verduras tengan un precio algo superior, nunca con mucha diferencia, pero ello obedece a que esta fruta se trata de manera mas cuidadosa, y que, para la utilización de estos tratamientos naturales, no tóxicos, se utiliza fruta y verdura en el momento optimo de maduración, y de mayor calidad inicial, con lo que el pagar un poco mas por esta fruta y verdura siempre merecerá la pena, sin dejar de lado la inversión en nuestra salud.

José A. Navarro
Experto en Marketing Agroindustrial

Cantos de sirena, o qué hay detrás de los recubrimientos comestibles

La utilización de los llamados recubrimientos comestibles en los tratamientos para la conservación de frutas, esta en auge, y tiende a ir a más. Desde estas líneas queremos contribuir a dar luz sobre este tipo de practicas en postcosecha de frutas.

La expresión “Cantos de sirena” se suele utilizar para señalar un discurso o un eslogan agradable a los oídos de quien lo escucha, pero que tras él se esconde algún engaño, o al menos una seducción. En este mismo sentido, la expresión “no dejarse seducir por cantos de sirena” obedece a una advertencia sobre el peligro que puede suponer el dejarse seducir con engaños o falsas promesas.

En los últimos tiempos, a finales de 2019, durante todo 2020 y con mayor énfasis en 2021, vemos proliferar en el mercado de los tratamientos para frutas y hortalizas toda una serie de marcas y/o empresas que ofrecen diferentes tipos de recubrimientos comestibles basados, según se publicita, en productos naturales, principalmente del tipo de los polisacáridos y otros como aceites esenciales, por ejemplo.

En general, las empresas publicitan estos productos como formulados con recubrimientos comestibles, haciendo especial énfasis en su utilización como una segunda piel de las frutas. Esta segunda piel es una barrera que permite el intercambio de gases de la fruta en la atmosfera, procedentes básicamente de la maduración de la propia fruta, pero no dejando pasar las moléculas de agua (humedad). Esto tiene como efecto beneficioso el que actúen contra la perdida de peso, y como barrera de protección contra agentes externos de la fruta, principalmente patógenos, y de la aplicación de frio para la conservación, de nefastas consecuencias.

Si bien lo anterior es cierto, como así lo indican diferentes fabricantes y/o vendedores de estos productos, no es menos cierto que, salvo una empresa muy conocida en el sector por su trayectoria desde hace mas de 30 años, nadie se atreve a dar valores que sostengan lo que publicitan.

Incluso existe una empresa recién llegada al mercado desde EEUU que sí que aporta valores pero, “sensu contrario”, los valores que publicitan pueden llevar a pensar que han descubierto “la piedra filosofal” que buscaban los alquimistas, ya que publicitan un alargamiento de la vida de la fruta tal que se hace imposible de comprobar.

Podemos dar en estas circunstancias todas estas informaciones como buenas. Todos dicen su verdad, si bien posiblemente todos excepto uno, callan la realidad; eso sí, casi todos dicen que de una forma u otra han sido los primeros en descubrir estos recubrimientos cuando, obviamente, esta afirmación solo puede ser válida para uno de ellos.

Los recubrimientos ya se utilizaban en la Edad Media e incluso antes, recubriendo con ceras las frutas para que se mantuvieran comestibles mas tiempo. En la época actual, existe una empresa que lleva trabajando desde hace mas de 30 años en este tipo de recubrimientos; tanto es así que llamo a su producto especifico SANI RC (RC de recubrimiento comestible), y sin embargo no ha publicitado ser el primero; a veces no es necesario decir lo obvio. Esto se puede comprobar simplemente analizando las fechas de los diferentes anuncios de cada competidor del mercado, si bien en realidad no tiene ninguna relevancia salvo la del propio orgullo.

Una vez dada la información anterior, nos encontramos, al menos, con 2 “cantos de sirena”:

  1. Alargamos la vida de las frutas (dicen)
  2. Somos respetuosos con el medio ambiente (dicen)

Analicemos ahora estas afirmaciones para tratar de decidir si realmente nos encontramos ante “cantos de sirenas”:

Canto de sirena nº 1: “Alargamos la vida de las frutas”

Seguramente la afirmación sea cierta, pero siempre que se cumplan una serie de postulados, a saber;

  1. Que la fruta no presente patologías o daños antes de la aplicación del recubrimiento comestible (RC).
  2. Que la fruta haya sido tratada contra los agentes patógenos que actúan sobre su deterioro; hongos, bacterias, virus, golpes, etc.

En efecto, si la fruta en cuestión presenta patologías anteriores a la aplicación de los recubrimientos tendrá, con toda probabilidad, una vida corta a pesar de la aplicación del recubrimiento, ya que estos no actúan frente a los hongos y otras patologías; pero, en efecto, es cierto que durará mas que si no se recubriera, si bien tampoco daría una elevada vida comercial.

Canto de sirena nº 2: “Somos respetuosos con el medio ambiente”

Se trata de otro claro “canto de sirena” ya que en efecto serán respetuosos con el medio ambiente, pero solo si el tratamiento total de la fruta se realice con fungicidas, fungistáticos u otros basados en productos naturales ya que, de no ser así, la afirmación supone una contradicción implícita.

Del mismo modo, no se puede ser respetuoso con el medio ambiente si el efecto de “solo” el recubrimiento comestible, sin otros tratamientos que eviten la podredumbre, hará que las frutas no alcancen una vida útil razonable, lo que redundará en desperdicio alimentario, totalmente en contra con los postulados de respeto medioambiental.

Con lo anterior podemos ver que el verdadero “canto de sirena” es la afirmación con verdades parciales, tal como se ha explicado, puesto que la verdadera eficacia de incremento de la vida útil de la fruta solo se dará si va acompañada de los inhibidores de las agentes patógenos que la deterioran inevitablemente.

Escuchamos propuestas agradables, que pueden ser seductoras, pero que esconden verdades a medias, por tanto,

“no hagamos caso de cantos de sirenas”

… o al menos seamos conscientes de la realidad que esconden.

José A. Navarro
Experto en Marketing Agroindustrial

Detectadas sustancias prohibidas en aguacates marroquíes

Las autoridades de los Países Bajos comunicaron al Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de una proporción de 0,29 mg/kg de clorpirifos en aguacates, sustancia altamente dañina para la salud en humanos. Estos compuestos se usan como insecticidas, y su Límite Máximo de Residuos está fijado en el mínimo detectable – 0,01 mg/kg.

La AVA-ASAJA ha condenado esto de «estafa» y «escándalo», y solicita a la Comisión Europea que castigue, más allá de la destrucción de los lotes afectados, a los países terceros que infrinjan sistemáticamente estos estándares fitosanitarios, no solamente Marruecos. El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, piensa que «Bruselas está tendiendo una alfombra roja a los países foráneos sin reciprocidad y sin importarle lo más mínimo si con ello nos desplazan de nuestro propio mercado. […] Queremos, necesitamos unos controles fitosanitarios rigurosos […] una UE que proteja a sus agricultores»

Además de que la materia se suprimió en la Unión Europea por su peligrosidad, cabe mencionar que los aguacates afectados se intentaban vender como productos ecológicos. Acerca de esto, Aguado dice que solo se inspecciona un 10% de todas las frutas que entran, denunciando que pueden haber aguacates que no cumplan con las garantías sanitarias, y que es «na estafa a todos los niveles, tanto para los productores, al tratarse de una competencia desleal, como para los consumidores, que son el objeto del engaño”.

Fuente: AVA-ASAJA

Desarrollo sostenible en el sector del limón y el pomelo

La Asociación Interprofesional del Limón y Pomelo de España pondrá en marcha trabajos de investigación y estudios de mercado para proporcionar información que mejore, racionalice y oriente la producción. También tratará de regular la oferta mediante la adopción de varias medidas y fomentando el negocio transparente y la colectivización de precios, dentro de la producción sostenible.

AILIMPO ha desarrollado una hoja de ruta de 18 vertientes estratégicas en este, el Año Internacional de las Frutas y Hortalizas. Esta hoja de ruta pretende observar en cada uno de sus ejes clave los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 (ODS) de la ONU a los que contribuye. La asociación da así a conocer sus metas principales: la sostenibilidad, la innovación, la tecnología y el conocimiento.

La nueva visión del sector que promueve esta asociación pone de protagonista a la sostenibilidad como motor de innovación y de futuro, involucrando a todos y cada uno de los componentes de la cadena de valor.

Los ODS antes mencionados constan de 17 puntos críticos, como la defensa del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y la educación, con lo que la sostenibilidad es un reto para el desarrollo económico y agroalimentario. Una de las principales metas de la asociación es el avance en la producción ecológica; así como garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad fitosanitaria. También trabajan con el Ministerio de Agricultura (MAPA) para poner en marcha el Registro de Explotaciones de Limón y Pomelo. Por último, fomentan las certificaciones de calidad GlobalG.A.P. y Grasp, así como la adhesión de los operadores económicos al Código de Buenas Prácticas.

Para más información, puede visitar la web de Ailimpo.

EFSA publica los datos de límite máximo de residuos en alimentos

Según un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) el ratio de incumplimientos para el límite máximo de residuos en el año 2019 fue menor que otros años. El informe se basa en datos de controles nacionales oficiales realizados por estados miembros, así como Islandia y Noruega.

Para el año 2019, el 96,1% de las muestras analizadas estaban por debajo del límite máximo de residuos (LMR), lo que significó que tan solo el 3,9% excedían el límite, de las cuales la gran mayoría no cumplieron debido a la incertidumbre a la hora de tomar las mediciones.

Comparativa con años anteriores

En el año 2019 se realizaron estudios para detectar 799 pesticidas diferentes. De media se estudiaron alrededor de 233 por muestra. Los programas de control nacionales se centran en productos que son susceptibles de presentar residuos de pesticidas o que han incurrido en no conformidades anteriormente. Los pesticidas más comunes fueron los compuestos con cobre, fosetil, fosfano, ion bromuro y cloratos, los cuales fueron los que mayor ratio de excedencia tuvieron, en línea con años anteriores.

Más de 61.000 de las 96.000 muestras vinieron de una de los estados miembros y un cuarto de las muestras provenían de naciones fuera de la Unión. Las muestras de origen desconocido se incrementaron en 1.3 puntos percentiles por encima del 10% de 2018. El país de origen es un dato muy importante para la trazabilidad en el caso de no conformidades, según la EFSA.

Alimentos con calificativo de orgánico

De las muestras estudiadas, 6.000 eran de alimentos con el calificativo de orgánico. En total, 76 muestras mostraban niveles de residuos por encima de los LMR, de las cuales 31 no cumplían. En cuanto al glifosato se analizó en 26 países. De las 13.336 muestras de diferentes productos se cuantificó por debajo del LMR en 364 muestras, y tan solo excedieron el límite 12 de ellas.

Puede leer la publicación completa (en inglés) aquí.