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Necesidades y alternativas en los tratamientos postcosecha

Las mejoras conseguidas en la lucha por combatir las plagas que afectan a la agricultura, por medio de tratamientos en campo, o interviniendo en la genética de los vegetales, han conseguido incrementar considerablemente las producciones de frutas, hortalizas y otros vegetales, traduciéndose en elevadas cosechas que se ponen a disposición de los consumidores.

Estas mayores cosechas tienen, a su vez, diferentes ventanas de recolección, que varían en función de las variedades, la climatología o el grado de madurez, entre otros. A lo anterior se suma el que hay que adaptar el suministro de las frutas y verduras, (mercado de oferta)(, a las demandas de los consumidores, canalizadas por las empresas y/o cadenas de distribución, (mercado de demanda) que, si bien en su totalidad podrán consumir toda la oferta, la realidad es que individualmente realizan pedidos menores de la fruta disponible, y además a lo largo de todo el año.

Este desajuste entre la cantidad de oferta y la de demanda genera, principalmente, dos importantes retos; el ajuste de los precios, y la gestión logística del excedente de producción temporal. Ambas variables inciden en la curva precio/demanda, haciendo que el equilibrio que vaciaría los mercados con beneficios para todos los actores se sitúe en diferentes puntos de esa curva. Esto es algo que todos conocemos, y que observamos una campaña tras otra.

Hay otros condicionantes que intervienen en el punto de equilibrio de la curva precio/ demanda como son la calidad percibida, los gustos cambiantes del consumidor, las legislaciones medioambientales o sanitarias, e incluso, la propia especulación de los actores intervinientes en el mercado. Estos otros condicionantes no actúan sobre la propia curva, sino en el desplazamiento de esta. Así, un incremento de la renta de los consumidores actuará elevando la curva, es decir, los consumidores estarán dispuestos a consumir mayores cantidades a mayor precio. O una legislación restrictiva tendera a actuar desplazando hacia abajo esa curva, teniendo como consecuencia el que los ofertantes pondrán menos productos a disposición de los consumidores, con lo que los precios se elevarán y las cantidades disminuirán en proporción a estos.

Sin embargo, si esta restricción legislativa fuera entendida por el consumidor como un incremento de su consumo saludable, haría que, de nuevo, se desplazara la curva hacia arriba. Estaría dispuesto a pagar más por la misma cantidad, y esto, a su vez, haría que los ofertantes pusieran más producto en el mercado, ajustándose la curva precio/ demanda a las nuevas condiciones del mercado, en la búsqueda de un nuevo equilibrio.

Es en este punto de la ecuación donde intervienen los tratamientos postcosecha, siendo la herramienta, o la ayuda, que va a permitir a los almacenistas de confección de frutas el poder maximizar su beneficio, teniendo en cuenta, por supuesto, los datos anteriores. El uso de tratamientos para la protección de frutas y hortalizas en la postcosecha es una práctica utilizada desde hace tiempo, y de forma regular, en los almacenes de acondicionamiento y confección de estas.

Ya que la producción está normalmente dada en cada fruta y cada temporada, como consecuencia de las variables citadas inicialmente, y que hay muy poco margen para modificar su puesta a disposición del mercado, circunscribiéndose apenas a especular con el momento de la recolección, los responsables de los almacenes de confección deberán buscar la maximización de su beneficio adaptándose a estos factores tanto de demanda como de oferta. Para ello, deberán trabajar en las practicas postcosecha, tendentes a adecuar este binomio oferta/demanda, pero cuidando en todo momento la calidad de la fruta que comercializan, tal como demanda el consumidor.

Factores que afectan a la fruta en la postcosecha

Nos encontramos, así, con dos tipos de factores o condicionantes, que podemos llamar primarios y secundarios, que afectaran a la fruta en la postcosecha y en el lineal, según el siguiente esquema:

  • Primarios. Producción (oferta): fertilizantes, plaguicidas, genética, variedad, temporalidad, climatología, momento de recolección.
  • Secundarios. Suministro (demanda): variedad, temporalidad, estado de la técnica, legislación, preferencias del consumidor, factores medioambientales, salud del consumidor, tendencias y modas, poder adquisitivo del mercado, especulación.

Una vez tenemos una visión, al menos básica, de los componentes del mercado, podemos estudiar cómo utilizar los tratamientos postcosecha, que estarán relacionados en mayor medida con los factores secundarios, pero sobre los que también influyen los factores primarios. Es compartido por todo el sector agroindustrial que el éxito en la postcosecha muchas veces depende de las practicas realizadas en las labores del campo y en el propio momento de la cosecha.

Tipos de tratamientos postcosecha

Hablamos, por tanto, de la utilización de las prácticas postcosecha de modo que sirvan a los intereses de todos los actores del mercado: agricultores, como generadores del bien a consumir; almacenes de confección, como primer intermediario de la cadena de distribución, que recoge la producción y la adapta a las necesidades del mercado; la distribución, que actúa como intermediario local y pone la fruta al alcance de los usuarios; y, por último, el usuario/ consumidor, como cliente final. Para llevar a cabo unas buenas practicas en el tratamiento postcosecha de las frutas y hortalizas, se utilizan diferentes medios físicos y mecánicos, junto a diferentes tipos de tratamientos para proteger y alargar la vida de las frutas y hortalizas en la postcosecha. Vamos a centrarnos en aquellos tratamientos que se suelen utilizar habitualmente en la postcosecha, básicamente de cuatro tipos:

  • Los basados en pesticidas o productos químicos de síntesis, conocidos como “convencionales”. Son los más utilizados.
  • Los tratamientos postcosecha basados en productos naturales, conocidos como “sin residuos” o “residuo 0”, de menor utilización, pero cada día más en auge. Incluiremos en este apartado una mención especial a los recubrimientos comestibles.
  • Los tratamientos postcosecha de los denominados “Bio”, en uso casi exclusivo en frutas y verduras ya cultivadas con prácticas “Eco/Bio”, con un crecimiento también continuado, pero todavía con una demanda mucho menor que los anteriores.
  • Por último, existen almacenistas que no realizan ningún tratamiento en la postcosecha, siendo estos los menos numerosos, prácticamente testimoniales.

Existen otras prácticas que, por su poco uso, no son significativas para este estudio.

Una vez enumeradas las distintas posibilidades de los tratamientos postcosecha, pasemos a conocer las distintas ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos, desde el punto de vista ya comentado de ser una herramienta para la maximización del beneficio de todo el mercado en su conjunto.

Debemos partir de la base de que cualquier tratamiento postcosecha que se aplique en frutas y hortalizas, que mas tarde consumirán las personas, debe estar autorizado y ser acorde con las diferentes legislaciones sanitarias y medioambientales existentes al efecto. Aquí debemos poner de relevancia las sustancias permitidas para las prácticas en postcosecha y sus niveles de residuos, medidos en LMR’s, diferentes según los tipos de fruta y las legislaciones de cada país, e incluso con restricciones específicas de cada cadena de distribución o comercializadora.

Tratamientos basados en pesticidas y químicos de síntesis

Son los más usados hasta el momento, si bien cada día están apareciendo más restricciones para su uso. Los productos más utilizados son el Tiabendazol, el pirimetanil, el propiconazol, el ortofenilfenol, y el Imazalil, siendo este último el de mayor relevancia. Son los conocidos como “convencionales”. Otros productos utilizados son el pirimetanil, 4-fenilfenol, fosetil-Al, 2-fenilfenol, fluidoxonil.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Elevada eficacia. Pocas pérdidas por podridos.
  • Incrementan la vida útil de las frutas, con menor desperdicio.
  • Facilitan un tiempo de almacenamiento elevado.
  • Favorece el acceso a mercados distantes (4-5 semanas de viaje).
  • Favorece la especulación al poder atender el mercado acumulando fruta en las cámaras.

Inconvenientes de estos tratamientos:

  • Necesidad de gestionar los vertidos que se producen en el lavado y en la aplicación de los tratamientos.
  • Necesidad de carné de manipulador del encargado de su aplicación.
  • Necesidad de cumplimiento de los protocolos de riesgos laborales, habida cuenta de su toxicidad.
  • Suciedad en las máquinas de confección y contaminación cruzada en estas máquinas, lo que obliga a una limpieza continuada.
  • Según dosis y tiempos de uso, generación de resistencias de los hongos, lo que obliga a incrementar las dosis o a cambiar el principio activo del tratamiento.
  • Algún producto de los utilizados en estos tratamientos está clasificado como carcinógeno de tipo II.
  • Posible incidencia negativa en las cualidades organolépticas de la fruta.
  • Los consumidores demandan, cada día con más frecuencia, frutas y verduras con menos residuos de todo tipo.

Las normativas europeas, y de otros países no EU, están siendo cada día más restrictivas en cuanto al uso de estos tratamientos, y se orientan hacia una sustitución de los mismos con productos reconocidos como más naturales.

Tratamientos basados en productos naturales “Sin Residuos” o “Residuo 0”

Son tratamientos postcosecha basados en productos extraídos de la naturaleza, tanto de plantas como de minerales, y a veces de las propias frutas. Su formulación suele ser más complicada y se necesita un elevado know how para conseguir efectividades elevadas, que en la actualidad ya se asemejan, cuando no igualan, a los tratamientos químicos de síntesis. Su composición suele incluir sorbatos, ácidos, y otras materias naturales.

Del mismo modo que los sintéticos, son utilizados de acuerdo con las legislaciones vigentes, y muchos de sus componentes vienen usándose en la alimentación humana desde hace mucho tiempo como conservantes, coadyuvantes tecnológicos y aditivos alimentarios. Materias primas más utilizadas: E-202, E-903, bicarbonato sódico, ácido peracético, peróxido de hidrógeno, extractos vegetales, sucroesteres, E-473.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Son productos naturales no contaminantes.
  • No es necesaria la gestión de los residuos de las líneas puesto que son no contaminantes para el medio ambiente.
  • Eficacia solo un poco menor que los sintéticos (–1, –2% como máximo, siempre según fabricantes) y, en ocasiones, incluso de igual eficacia que estos.
  • No se necesita carné de manipulador para el encargado de los tratamientos en planta.
  • No ensucia las líneas de confección: un lavado simple con agua y jabón es suficiente.
  • No generan resistencias en cuanto a que son naturales.
  • Actualmente también pueden tratar la fruta para viajes a mercados lejanos.
  • Mantienen mejor las condiciones organolépticas de las frutas.
  • Alineados con las demandas del consumidor de menores residuos tóxicos.
  • No le afectan las restricciones de materias activas y LMR’s.
  • Se pueden utilizar como complemento a los sintéticos, o viceversa.

Inconvenientes de estos tratamientos:

  • Están menos introducidos en el mercado.
  • Los encargados de los almacenes todavía no conocen a fondo su utilización.
  • Precio de venta algo más elevado. No será cierto si se compara con todos los gastos que ocasionan los sintéticos.
  • La materia prima, a veces, es difícil de conseguir por el fabricante.
  • Menor posibilidad de concentración del producto, por tanto, envases más voluminosos.
  • Necesidad de adaptación a cada tipo de fruta. Necesidad de ensayos de efectividad constantes.
  • En función del formulado o del fabricante, la efectividad puede ser algo menor que los sintéticos (-1, -2%), si bien hay fabricantes que prácticamente igualan esta efectividad.
  • Se deben utilizar líneas de confección “limpias”, para que el producto final no presente trazas de productos sintéticos.

Recubrimientos comestibles

Dentro de los tratamientos naturales o de “Residuo 0” se pueden incluir los actualmente más desarrollados recubrimientos comestibles. Se trata de ayudas a la eficacia de los tratamientos e, incluso, en función de las necesidades, pueden actuar de forma autónoma.

Suelen estar producidos en bases de sucroesteres, principalmente. Actúan generando una “segunda piel”, que permite que la fruta realice el intercambio de gases de forma natural, pero que impide la pérdida de humedad. Veamos también sus ventajas, los inconvenientes son los especificados anteriormente en el conjunto de estos tratamientos naturales.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Son una nueva barrera frente a patógenos.
  • No ensucian las líneas (excepto algún caso muy concreto de nueva aparición).
  • Ayudan a reducir las pérdidas de peso.
  • Ayudan a reducir los daños por frío en la fruta.
  • Mantienen casi inalterables las condiciones organolépticas de la fruta.
  • Mantienen la fruta “más viva” en el lineal del minorista.

Tratamientos para frutas eco/bio

En este grupo encontramos los tratamientos usados en la confección postcosecha de las frutas Eco/Bio. Estas frutas y verduras se cultivan en campo aplicando productos certificados para su uso específico en ellas; fertilizantes, plaguicidas, estimulantes, etc. Como es lógico, si una fruta es producida bajo los estándares Eco/Bio, en el tratamiento postcosecha no se pueden utilizar otros productos que aquellos que siguen la misma línea y que están autorizados y certificados para su uso en Eco/Bio.

Son muy pocos los tratamientos a disposición de los almacenes de confección, comparado con el resto de tratamientos postcosecha. El consumidor está solicitando cada vez más este tipo de productos, pero la posibilidad de abastecimiento a toda la posible demanda es casi imposible de satisfacer, a pesar de que su producción se incrementa año tras año en valores entre el 10 y el 20% de media.

Ventajas de estos tratamientos:

  • Satisface a un consumidor muy específico, concienciado con los alimentos saludables.
  • Respetuosos con el medio ambiente.
  • La fruta es más saludable al no tener ningún tratamiento toxico.
  • Nicho de mercado en crecimiento.
  • No alteran las condiciones organolépticas de las frutas.
  • No generan vertidos tóxicos que haya que gestionar en las centrales.
  • No se necesita carné de manipulador de fitosanitarios.

Inconvenientes de estos tratamientos:

  • Legislación muy restrictiva.
  • Poca disponibilidad de materias primas.
  • Formulación más complicada.
  • Eficacia moderada, menor que el resto de tratamientos.
  • Precio más elevado que el resto.
  • El tratamiento se debe realizar en líneas específicas, con el fin de que no se produzcan contaminaciones cruzadas de otros tratamientos.

Sin tratamiento

Tenemos, finalmente, aquellas empresas de confección de frutas y verduras que no utilizan ningún tipo de tratamiento, generalmente como imposición de clientes muy específicos. Son, sin duda, los menos numerosos, prácticamente testimoniales. En este caso las ventajas e inconvenientes son para el almacén de confección, ya que no existe tratamiento.

Ventajas de esta práctica:

  • Suelen tener vendida su producción ya que suelen trabajar bajo pedido y la demanda es relativamente baja.
  • Los precios de venta son más elevados ya que el cliente está dispuesto a pagar más por el valor de salubridad y naturalidad.
  • No existen costes de los tratamientos.
  • No existen costes de limpieza y gestión de residuos debidos al tratamiento inexistente.

Inconvenientes de esta práctica:

  • Hay una menor cantidad de fruta disponible en campo.
  • La adaptación de la oferta a la demanda es más complicada, debido al poco margen entre la recolección y el consumo.
  • Posibles roturas de stock.
  • Al no existir tratamiento, los hongos proliferan y se producen elevadas pérdidas por podridos, si bien los clientes pueden asumir una mayor pérdida de fruta.
  • Genera mayores desperdicios de fruta.
  • La fruta se debe recoger en su grado de madurez más cercano al óptimo.
  • No permite el envío a destinos lejanos e incluso de media distancia (máx. 15-20 días).
  • El trato de la fruta en la central debe ser extremadamente cuidadoso.

Como hemos podido ver en los párrafos anteriores, los almacenes y cooperativas de confección de frutas tienen a su disposición distintas posibilidades para realizar los tratamientos en la postcosecha.

Análisis comparativo de costes

Terminamos este pequeño estudio sobre los tratamientos postcosecha con un tema realmente importante: el análisis comparativo de costes. Hay que tener en cuenta que para realizar una comparativa de costes entre cada una de las alternativas no basta con añadir al coste de la fruta el coste del tratamiento por kilo de fruta tratada. Hay que tener en cuenta también el coste de los procesos adicionales o generados por cada uno de los tipos de tratamientos.

En estos costes nos encontramos con aquellos que se pueden medir simplemente, dado que conocemos sus valores, como la limpieza de líneas, gestión de los vertidos, pérdidas por podridos o deterioros de la fruta, o valor de las reclamaciones, medidos en euros por kilo de fruta tratada.

Existen, sin embargo, otros costes de más complicada cuantificación y que se derivan del posible desplazamiento de la curva precio-demanda, como son el poder llegar a esos mercados que, en función de sus gustos o de las reglamentaciones que se imponen, hacen que la curva se desplace.

Para valorarlos habría que cuantificar la cuota de mercado accesible en función de cada una de esas variables, y ver cuál sería el desplazamiento de la curva que permitiría el equilibrio, maximizando el beneficio.

Hay que tener en cuenta que esta variación debida a las preferencias del consumidor, o a las legislaciones, o al incremento o decremento de la renta disponible del consumidor, pueden actuar tanto al alza como a la baja y desplazar la curva precio-demanda hacia arriba o hacia abajo. Esto se traduce en que el consumidor podría estar dispuesto a pagar más o menos en función del tratamiento postcosecha utilizado, de aquí su importancia.

Por último, y no por ello menos importante, existe otro coste más difícil de cuantificar en valor monetario. Se trata del coste o incremento de beneficio generado por la responsabilidad social empresarial (RSE).

Este aspecto será favorable o desfavorable en función de la apreciación del consumidor, e irá en función, entre otras variables, del tipo de prácticas industriales que realice la empresa analizada, en este caso las prácticas en la postcosecha.

En la parte positiva tendríamos la variable por la que el consumidor siempre está dispuesto a pagar más por una marca o producto que satisface sus necesidades, en este caso las de bienestar e incluso de orgullo, por el hecho de comprar un producto de una empresa que trabaja ayudando a la salud y al medio ambiente.

Por el contrario, en la parte negativa nos encontramos con la hipotética pérdida de clientes que tendrá una empresa que no realice estas prácticas de responsabilidad social. Para conocer los valores de estos costes o beneficios habrá que realizar encuestas tendentes a conocer el incremento o decremento del valor de la marca en la mente del consumidor, pudiéndose entonces realizar hipótesis sobre el valor de los mismos.

La sociedad europea está inscrita en el conocido como primer mundo, donde se ha establecido el llamado “estado del bienestar”, y aspectos como la salud y las reglamentaciones medioambientales son cada día más reclamados. Esto hace que las prácticas agrícolas e industriales deban adaptarse sin opción a estas necesidades de bienestar.

Vemos que existen corrientes que se desplazan, cada día con más insistencia, hacia un consumo saludable para las personas y respetuoso con el medio ambiente, una alimentación libre de productos tóxicos, si bien la otra cara de la moneda es la necesidad de aprovechar al máximo los recursos, reduciendo el desperdicio. Ciertamente, no es del todo posible suministrar una fruta 100% acorde con las demandas máximas de los consumidores.

La situación actual de la industria hace que el consumidor deba elegir para llegar a ese punto de equilibrio estable para todos los actores del mercado, y lo hará según sea su situación personal. La unión de la demanda de todos los consumidores, en un sentido o en otro, es lo que hará que los beneficios se sitúen a lo largo de la curva precio-demanda, o que esta se desplace en función de las preferencias, tal como veíamos anteriormente:

En una ecuación precio/demanda dada, el punto de equilibrio estará situado en P1-Q1. Si se incrementa el precio hasta P2, vemos que el equilibrio se mantendrá si la cantidad baja hasta Q2, es decir, el usuario estará dispuesto a comprar menos cantidad si se incrementa su precio.

Lo mismo sucederá si bajamos el precio, a menor precio el consumidor estará más dispuesto a comprar más cantidad. En los tres casos, si se da el equilibrio, cosa a la que tienden todos los mercados, el beneficio puede ser aproximadamente el mismo, variando en función de las cantidades y los precios según la elasticidad precio-demanda al efecto.

Ed = (DQd / DP) × P/Qd

Esto sucede siempre que las demás variables se mantengan inalterables: renta disponible, legislación, gustos del consumidor, etc.

Ahora bien, si esta curva se desplaza por alguno de los motivos anteriores, o por varios de ellos, el punto de equilibrio se desplazaría hacia la nueva curva. El consumidor podría estar más dispuesto a pagar P2 por la misma cantidad Q1, ya que esta nueva situación satisfaría sus nuevas necesidades. Si, por el contrario, se mantuviera el precio en P1, el consumidor estaría dispuesto a comprar más cantidad de producto, hasta Q1’, si bien esto sería solo en caso de que el cambio en el número de consumidores dispuesto a consumir una fruta más saludable alcanzara a esa cantidad de producto demandado.

En ambos casos, al darse el equilibrio de mercado, el beneficio sería aproximadamente el mismo (ver tamaño de las áreas) para el caso de la curva desplazada, si bien esto se deberá calcular de una forma más científica que la pretensión del presente documento. En todo caso, el beneficio será mayor que en la curva inicial (área resaltada). En este punto nos encontramos con que los proveedores de frutas y los distribuidores-comercializadores se enfrentan a la tesitura de tener que volver a definir el nicho de mercado sobre el que quieren actuar. Y deben hacerlo, lógicamente, en función de los cambios del consumidor, del mercado, teniendo en cuenta el resultado de los tratamientos aplicados en campo y postcosecha, con las ventajas e inconvenientes antes descritos.

Preguntas importantes

Deberían, en esta situación, contestarse una serie de preguntas:

  • ¿Me mantengo en mi actual mercado, donde lo que manda exclusivamente es el precio?
  • ¿Me arriesgo a entrar en un mercado nuevo, pero que esta cada día más en auge?
  • ¿Cómo va a cambiar el punto de equilibrio que maximice el beneficio si atiendo a las nuevas preferencias del consumidor?
  • ¿Invierto en incrementar la imagen de marca buscando beneficios posteriores?
  • ¿Qué pasara si yo no lo hago y sí que lo hace mi competencia?
  • En el aspecto de la salubridad y de la RSE, ¿es lícito “ensuciar” toda la fruta que suministro solo por conseguir un 1% menos de mermas?
  • ¿Puedo compensar esas mermas si accedo a un mercado que premie las frutas más saludables? ¿Me pagará el mercado ese 1% más si trabajo con tratamientos mas inocuos y menos contaminantes, tal como está demandando?

Vemos, pues, que algo que puede parecer tan simple como la elección de las prácticas postcosecha a realizar, en la práctica queda demostrado que no es tan simple. Habrá que atender no solo a los costes básicos, hay que pensar también en los costes añadidos y globales.

En la actualidad ya son muchas las empresas que incluyen en sus balances la partida del “balance social”, en una clara toma de conciencia de todos los costes, pero también de todos los beneficios de las practicas postcosecha que utilizan.


El presente artículo (con ciertas modificaciones) se publicó en la revista Valencia Fruits, en sus ediciones 2915 (3 de noviembre de 2020), 2919 (1 de diciembre de 2020) y 2923 (26 de enero de 2021). Está escrito por José Antonio Navarro Borcha, gerente y socio fundador de N&N Consultores, S.L., motivado por las colaboraciones que realiza en el mundo de la agroalimentación saludable con empresas como SaniFruit; N&N Consultores es, a su vez, miembro fundador del Clúster de Innovación Agroalimentaria.

Ayudas IVACE a Pymes Comunidad Valenciana para la implantación del teletrabajo y comercio electrónico

Abierto el plazo para ayudas a pymes de la Comunidad Valenciana para la implantación del teletrabajo y el desarrollo del comercio electrónico hasta el 26 de mayo.

digitaliza teletrabajo

Dirigido a: Pymes de la Comunitat Valenciana
Presentación solicitudes: Desde el 4/5/2020 hasta el 26/5/2020 (a las 23:59:59 horas) *
Plazo de ejecución (periodo subvencionable del gasto): desde el 1/1/2020 hasta el 31/3/2021
Plazo de justificación: hasta el 5/5/2021No podrán beneficiarse las empresas que desarrollen actividades financieras, inmobiliarias, de producción primaria de productos agrícolas o que operen en los sectores de la pesca y la acuicultura.

Para acceder al enlace pincha aquí 

Blockchain y trazabilidad

La tecnología blokchain es demasiado importante como para dejarla de lado y no comprender al menos los conceptos básicos de cómo funciona y las principales aplicaciones prácticas. Vamos a tratar de explicar de forma sencilla qué es esto del blokchain.

Veamos primero qué NO es Blokchain. NO es una criptomoneda (aunque a menudo encontrará el axioma blokchain Bitcoins, Ethereum, Dogecoin, etc.), no es una aplicación nueva, no es una base de datos y no es un lenguaje de programación.

Blokchain es el nombre de una nueva tecnología revolucionaria que cambiará nuestro futuro y que ya está cambiando el presente.

Don y Alex Tapscott elaboraron la definición de blokchain como «La cadena de bloques es un libro de contabilidad digital incorruptible de transacciones económicas que se puede programar para registrar no solo transacciones financieras, sino prácticamente cualquier cosa que tenga valor».

Explicación simple del Blockchain en castellano

Imagina a tu notario de confianza que registra una escritura de compraventa (o un cambio de titularidad) en un registro que, sin embargo, no reside donde están los Actos Públicos del Estado sino que se comparte con muchos otros notarios de todo el mundo. Piense en una red de notarios, conectados entre sí, que tienen un registro único gigantesco, que se ha distribuido a todos y al que todos tienen acceso. Cada vez que un notario perteneciente a esta red realiza una nueva entrada en el registro, esto es verificado y [solo si] aprobado por los demás (al menos por el 51% de ellos), se replica automáticamente en todos los registros de los demás notarios. De esta forma, el registro que lleve cada notario contendrá las actas de todos los notarios conectados, siempre perfectamente sincronizados y certificados. Cada transacción individual, después de haber sido aprobada formalmente por las demás, se identifica con un código único (código hash) que la hace fácilmente rastreable. Gracias a este sistema, por ejemplo, podrías ir a cualquier parte del mundo, a cualquier notario e inmediatamente ver reconocida tu escritura que, a pesar de estar redactada en tu propio país, también está almacenada en el registro del notario que tienes delante. Si un notario hace un cambio en una transacción en este registro, este cambio se notifica inmediatamente a todos, y luego de ser aprobado nuevamente, se replica en los registros respectivos, sumándose a los demás. Todo esto a la velocidad de la luz.

Entendiendo este concepto, profundicemos en la particularidad de este mega registro, compartido y distribuido entre todos los actores de esta red. Recuerda a aquello de un libro mayor donde todos los registros contables siguen reglas estrictas. Por ejemplo, no es posible hacer cancelaciones ni goma ni tippex. No se puede usar lápiz y el bolígrafo debe ser de tinta indeleble. En caso de error, la supresión deberá realizarse de forma que la palabra suprimida sea totalmente legible y por tanto se informe posteriormente de la información exacta. Todo sucede con la máxima transparencia.

Es evidente que cuanto mayor sea esta red de notarios, más confiable será el sistema. De hecho, no será posible eliminar o modificar una información o un documento sin que se elimine o modifique simultáneamente en toda la red. Tampoco será posible corromper el sistema, a menos que consigamos corromper toda la red mundial, lo cual es muy poco probable.

Entonces entendemos que la tecnología blockchain se basa en un libro de transacciones digital abierto y distribuido, basado en el consenso entre los participantes de la red.

Si en la imagen que tenemos en mente sustituimos a los notarios por ordenadores que tienen como finalidad «notificar» transacciones, documentos o bloques de información, ya hemos entendido la noción fundamental de la cadena de bloques, formada por muchos nodos que mantienen este enorme Registro Único.

Cómo funciona la cadena de bloques para conocer el origen de nuestros alimentos

Ahora bien, para comprender el concepto de cadena de bloques (de donde deriva el nombre blockchain) debemos saber que cada escritura en el registro (es decir, un solo bloque de información) puede conectarse con otros bloques de información, para formar una verdadera cadena de bloques. El ejemplo de la foto muestra un esquema típico de trazabilidad de la cadena alimentaria de un alimento «del campo a la mesa», que se produce gracias a 3 empresas: la empresa que produce la materia prima (Bloque 1), el procesador (Bloque 2) y el productor final (Bloque 3). Cada empresa redacta un bloque de información de su propia competencia que se vinculará con el siguiente bloque del otro actor en la cadena de suministro hasta el producto final.

Ejemplo para el sector alimentario de blockchain

Ejemplo para el sector alimentario

Observando el diagrama anterior, imagine, por ejemplo, la producción de pan. Tenemos la finca que cultiva trigo, el molino que transforma el trigo en harina y la industria panadera que elabora el pan, lo empaqueta y lo distribute. La trazabilidad de la cadena de suministro permitirá certificar la cadena de suministro desde el pan hasta el campo de trigo con el que se produjo, este es el esquema de trazabilidad “de la granja a la mesa” o del campo a la mesa.

En este punto, debe quedar claro que el término blockchain significa «cadena de bloques» precisamente porque se deriva de su estructura, en la que los registros individuales de información (los «bloques») se vinculan entre sí en una sola lista («cadena») como un collar une las perlas individuales que lo componen.

Este registro digital, compartido y distribuido, como decíamos, es inmutable. Dado que cada bloque de la cadena contiene el código único (hash-code) del anterior, no es posible modificar ningún bloque sin cambiar toda la cadena.

Los ordenadores (notarios) deben acordar la validez de la cadena antes de añadir más bloques. Cada vez que un ordenador (nodo) agrega un nuevo bloque, todos los demás ordenadores deben validar el bloque utilizando un protocolo común (Prueba de trabajo o Prueba de participación). Los nodos de esta red (ordenadores) verifican que el nuevo bloque cumpla con los requisitos de su método, incluida la validación de todas las transacciones dentro del bloque. Si el bloque es válido, lo consideran parte de Blockchain y siguen agregando nuevos bloques y así sucesivamente.

El Blockchain no necesita ninguna autoridad externa o interna de confianza para garantizar la integridad y autenticidad de los datos, es el propio sistema el que es el garante, porque no es posible que nadie altere la información en la cadena. Esto se debe a que no son almacenados por una sola entidad, sino que se replican a lo largo de una red informática completa. El valor de la tecnología Blockchain proviene de la seguridad distribuida del sistema.

¿Qué beneficios ofrece la cadena de trazabilidad por blockchain al consumidor?

El uso de la cadena de bloques en el mundo agrícola y agroalimentario es útil para crear mayor transparencia y confianza entre los actores de la cadena de suministro, puede proporcionar transparencia y trazabilidad de transacciones y datos, y de hecho a nivel mundial la cadena de bloques para el agroalimentario es el tercer sector en cuanto a número de solicitudes.

El consumidor no necesariamente tendrá que confiar en cuál es la ley sobre envasado. Con tu smartphone puedes leer el historial del producto escaneando el código QR que contiene el certificado de trazabilidad de la cadena de suministro (como se ve en la foto). Y gracias a una aplicación web (dApp, o una aplicación web descentralizada) que se inicia mediante el código QR, podrá volver sobre el camino de la trazabilidad. No solo será posible visualizar el campo de producción de un producto gracias a un sistema de geolocalización, sino también la fecha de cosecha, el tipo de fertilizante utilizado, la transformación del producto, incluso las condiciones de viaje y almacenamiento, como la tasa de humedad y temperatura (muy importante para los productos de armarios frigoríficos que deben viajar a temperatura controlada sin interrumpir nunca la «cadena de frío»).

¿Qué ventajas ofrece el blockchain a las empresas?

Según datos recientes del IBM Food Sustainability Study de Morning Consult & IBM (realizado en Estados Unidos y Europa entrevistando a 3.500 personas), nueve de cada diez consumidores creen que es importante saber dónde pone la comida. de donde proviene la tabla, para ser precisos, el 93%. Además, el 30% también está dispuesto a pagar más por estos productos transparentes.

Está claro que la transparencia en origen certificada por la tecnología blockchain es una ventaja competitiva para diferenciarse de la competencia y posicionar sus productos con mayor valor añadido

Se debe tener cuidado al elegir una plataforma, ya que es necesario comprender si se basa en cadenas de bloques públicas o privadas. Las cadenas de bloques privadas también se denominan «cadenas de bloques autorizadas». A diferencia de las blockchains públicas, son una red cerrada, sujeta a una autoridad central que determina quién puede acceder a ellas y con qué rol. Las blockchains privadas introducen el concepto de gobernanza y centralización en una red que, como hemos visto, está absolutamente descentralizada y distribuida y es precisamente a esto a lo que debe su fiabilidad (también para los consumidores).

¿Qué ventajas ofrece el blockchain para proteger las Denominaciones de Origen España y los falsos productos con Marca España?

Muchos de los productos típicos españoles suelen producirse fuera del país e incluso de la Unión Europea, con el objetivo de abaratar costes, engañando a los clientes a comprar productos de calidad inferior pensando que son españoles. La cadena de bloques puede garantizar a los consumidores amantes del producto español la cadena de suministro de mejor calidad que otros países con reglas más laxas ofrecen, y certificar la autenticidad de un producto que pretenden comprar.

Llegados a este punto, si hemos tenido éxito en nuestro intento, debería quedar claro qué es blockchain y cómo funciona. La cadena de bloques representa una herramienta ideal para hacer que los datos de cualquier activo, desde las materias primas individuales hasta el producto final, sean rastreables, seguros y compartibles, garantizando la transparencia de cada paso.

Gracias a la tecnología blockchain, descubrir la cadena de suministro de alimentos, desde el campo hasta la mesa, será tan fácil como compartir este artículo si crees que fue útil.

Nuevas incorporaciones al CdiAgroCV

Una vez pasado (al parecer) lo peor de la pandemia del coronavirus, el Cluster de Innovación Agroalimentaria de la Comunitat Valenciana ha retomado las acciones que estaban previstas.

El Clúster nació a finales de 2019, por lo que se encontró en sus inicios en plena pandemia, con las desventajas y problemas que eso ha supuesto.

Sin embargo, durante este tiempo hemos trabajado cuanto hemos podido en afianzar las ideas y la estructura, así como en el planteamiento de proyectos innovadores y retadores.

Como parte importante para nosotros se sitúa la incorporación de empresas de la Comunitat que sientan las mismas inquietudes y que trabajen en las mismas ideas – las de llevar una fruta sana y saludable al mercado, por medio de la innovación.

En el último trimestre se han incorporado a nuestro Clúster tres empresas de la Comunitat, lo que supone que seamos más de 20 asociados.

Suministros Agrícolas Latorre Aparicio

Suministros Agrícolas Latorre Aparicio S.L. es una empresa ubicada en la localidad valenciana de Godelleta desde hace más de 25 años. Se dedica a la comercialización de productos fitosanitarios, fertilizantes, y material de riego localizado, realizan instalaciones de redes hidráulicas (tuberías generales, automatizaciones y excavaciones), así como asesoramiento técnico en campo.

Suministros Agrícolas Latorre Aparicio S.L. es una empresa en continua renovación tecnológica, lo que les permite permanecer a la vanguardia del sector y ofrecerle un servicio de primer orden tanto dentro como fuera de la provincia.

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AgroLegal Abogados

AgroLegal es un bufete de abogados de Valencia especializado en la consultoría y defensa de marcas y variedades de sus clientes. Tienen experiencia nacional e internacional, y siempre han estado muy vinculados al sector agroindustrial.

AgroLegal llega al Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunitat Valenciana para ayudar a los socios y al propio Clúster en los aspectos legales de proyectos que se están llevando a cabo, aportando su experiencia y conocimiento legislativo europeo.

TBAgrosensor

TBAgrosensor es una empresa radicada en Valencia, especializada en sensórica y digitalización para campos de cultivo. Tras un tiempo de desarrollo y las primeras pruebas en campo, y tras ver las necesidades reales en su aplicación, decide cambiar el rumbo y desarrollar equipos propios basados en tecnología GPRS.

A día de hoy se encarga de la monitorización de multitud de fincas de árboles frutales y madereras, muchas de ella pertenecientes a algunas de las principales empresas productoras de cítricos en España, con instalaciones en la Comunitat Valenciana, Murcia, Castilla la Mancha, La Rioja y Andalucía.

Además, ha instalado sistemas de control para maduración y desverdización de fruta para importantes empresas del sector de las frutas tropicales en Málaga y también en Perú y Guatemala, a través de la colaboración con distribuidores locales. TBAgrosensor se incorpora al Clúster de Innovación Agroalimentaria de la Comunitat Valenciana para aportar sus conocimientos de sensorización en campo a disposición de los asociados del Clúster, así como para los proyectos que realiza el propio Clúster.

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Los océanos azules de la agroindustria

«La estrategia del océano azul» es un libro de estrategia mercantil, escrito por W. Chan Kim y Renée Mauborgne, en el que se nos presenta una forma de adquirir mercados desde la perspectiva de dos posibilidades; la de trabajar en los mercados actuales, donde esta toda la competencia (los océanos rojos), o buscar en otros lugares donde no haya esa competencia o ésta no sea relevante (los océanos azules).

Sin embargo, esta elección puede suponer una restricción en si misma, ya que solo tenemos dos posibilidades para incrementar los resultados de las empresas. En realidad, ¿por que no trabajar en la mezcla de ambas?

Esto podría ser también una orientación estratégica, en la que, además de trabajar en los actuales océanos «rojos», podemos trabajar también en los desconocidos «azules».

Imaginemos un exportador de fruta que realiza gran parte de su negocio en la UE donde, cada día mas, actúan un sinnúmero de países externos a esta. Este incremento de oferta, hace que los precios caigan, bajando los beneficios empresariales.

Un día, ese exportador de fruta se lanza a explorar el “océano” y encuentra que existe un publico que, debido a su mejor calidad de vida, esta demandando una fruta de elevada calidad y cada día mas sana y natural, y está dispuesto a pagar mas por ella. También descubre que sus competidores no pueden alcanzar esa demanda debido a su forma de trabajar en origen, donde, si bien la calidad se podría contrastar, la salubridad, el respeto al medio ambiente, y otros parámetros no se suele cumplir. Ha aparecido su «océano azul», y ahora ya le preocupa menos el precio de su competencia.

Pero, ¿debería el exportador abandonar del todo el anterior «océano rojo»? ¿A pesar de que están en el todos los competidores y el mercado esta saturado? Aquí es donde se pone de manifiesto la necesidad de unir ambos mercados.

Todos conocemos a exportadores de fruta que se quejan de “lo mal que esta el mercado”, y que no ponen medios para solucionarlo, esperando que lo hagan otros.

Al final, posiblemente de lo que se trata es de utilizar la «INNOVACIÓN» para conseguir otras cosas, pero sin la necesidad de abandonar lo que ya se tiene. No se trata de quedarnos en nuestra «zona de confort», ni de cambiarla; se trata de ampliarla, sin dejar de utilizar lo que ya hemos conseguido y que, con no poco esfuerzo y mucha dedicación, seguiremos teniendo mientras nos adaptemos a las nuevas necesidades del consumidor.

José A. Navarro Borcha
Experto en Marketing Agroindustrial

La dependencia de un solo cliente: la Ley de Pareto mal aplicada

Cualquier especialista en comercialización, e incluso en finanzas, conoce la Ley de Pareto, o del 80/20, y sus aplicaciones. Esta ley básicamente viene a indicar que, en una muestra estadística conocida de cualquier índole estudiable, el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas, y se cumple más cuanto mayor es la base de estudio.

Es especialmente aplicada en aspectos de comercialización o de gestión empresarial. Por ejemplo; el 80% de la facturación se obtiene con el 20% de los clientes, o el 80% del suministro de productos que tiene una empresa, se realiza con el 20% de las referencias de esa misma empresa. Lo anterior quiere decir que habrá un 80% de clientes a los que solo se les facturará el 20% del total facturado, es decir, serán clientes posiblemente poco interesantes, o que el 80% de referencias pueden estar costando dinero a la empresa, al tener poca o ninguna rotación y suponer un inmovilizado en los stocks. Del mismo modo podemos hablar de activos financieros, empleados de una empresa, vehículos en circulación/accidentes, y un innumerable etcétera.

Parece pues lógico contar con una buena “mezcla” de clientes o una buena gestión de stocks, de modo que no dependamos de pocos clientes o de pocas referencias, con lo que si se pierden unos u otros siempre tendremos recambios para sustituirlos y que la empresa no entre en “riesgo de cartera”.

Lo anterior, y según nuestra propia experiencia, pero también de muchos otros “gurús” del management, no presenta ningún tipo de duda. Y, sin embargo, nos encontramos cada día con empresas que dependen mucho de solo algunos clientes, cuando no de uno solo. Cada uno de nosotros podremos poner ejemplos, puesto que existen casos muy conocidos por todos, y que generalmente involucran a grandes empresas; puede ser el caso de los proveedores de la mayor cadena de supermercados, por todos conocida, o de las cooperativas asociadas a una cooperativa de 2º grado, por centrarnos en la Comunidad Valenciana.

En el primer caso, muchos de sus interproveedores realizan toda su producción para este cliente, en el segundo, la mayoría posiblemente tienen comprometido mas del 60% de su producción para esta cooperativa, no siendo este el único caso con el que nos podemos encontrar en España.

La dependencia de un solo cliente, como puede ser el caso, implica una serie de ventajas, pero también inconvenientes, alguno de ellos muy serio. La ventaja sería la de tener “asegurada” la venta de su producción, al menos en una gran parte, con la tranquilidad de gestión que supone trabajar sobre “certezas”, así como tener asegurado el cobro, generalmente. Sin embargo, como decimos, también supone inconvenientes. En este apartado estaría el de la dependencia de las condiciones comerciales o productivas. Un cliente que conozca que el 60 o el 100% de la producción de su proveedor depende de el, podrá actuar en la negociación de costes de compra, o en el tipo de producto que a el le interese. Co esto, la empresa proveedora pierde su control sobre si misma, ya que esta a expensas de las decisiones de su cliente.

Un peligro puede ser que el cliente decida, por las razones que considere convenientes, prescindir de este proveedor, el cual, al tener toda su producción comprometida, no ha podido abrir nuevos mercados donde colocar su mercancía, con la consiguiente perdida de negocio y su entrada en crisis, al menos hasta que consiga reorganizar su cartera de clientes.

Otro riesgo, cada día mas importante dadas las tendencias actuales de los mercados, es que el cliente, por su estrategia empresarial, no quiera adoptar ciertos hábitos, que podrían ir en contra de sus intereses a corto plazo. Aquí podríamos hablar de digitalización, de modo que el cliente impida al proveedor inversiones tendentes a abaratar sus costes, lo que le haría perder poder, o la aplicación de practicas saludables en alimentación, tendencia clara del mercado de consumo, y que podría ser restringida por el cliente, en aras de conseguir mayores beneficios con los alimentos que este comercializa en su nicho de mercado. Vemos, por tanto, como pueden incidir, y de que forma, los clientes sobre un proveedor dependiente de ellos.

Es cierto que los proveedores pueden adoptar medidas de salvaguarda para que esto no suceda, como por ejemplo firmar contratos por precios mínimos pactados de antemano, o de clausulas de indemnización en caso de abandono del cliente sin causa justificada. Esta es una política que, al parecer, están aplicando algunos grandes operadores, con un criterio que parece bastante ético para todos, tanto proveedores, como clientes, como usuarios finales, con el nuevo modelo de proveedores “totalers”.

Sin embargo, todavía existen empresas que no se han percatado del peligro que corren, fiando mas una facturación que “creen segura”, antes que a una política de “responsable de mi propia gestión”. Suele darse en empresas con un punto de mira desenfocado, en las que los gestores pueden primar mas su interés personal, llámese de tranquilidad o de ganancias económicas, o de aquellas en las que prima solo el beneficio a corto plazo.

Así sucede que, por ejemplo, a la hora de intentar seguir tendencias de mercado, su cliente les puede llegar a prohibir el realizar acciones en ese sentido, por el mero hecho de que, a ellos y a su estrategia, esto no les interesa ya que el proveedor podría rebajar su dependencia de ellos, su cliente…

Ejemplo de lo anterior lo podemos encontrar, de nuevo, en una cooperativa, en la que se podrían estar produciendo acciones de veto a determinados proveedores de insumos que pudieran ir en contra de los intereses de la cooperativa de 2ª grado, en cuyo seno existen diferentes cooperativas de 1er. Grado que pueden ser consideradas “rehenes” de esta en función de las ventas que le realizan. En este aspecto, una acción de este tipo, si se produjera, estaría actuando en contra del proveedor, el cual estaría cada vez mas rehén del cliente, y cada vez tendrá menos fuerza frente a este en función de su dependencia.

Al no permitirles el uso de ciertos insumos, o de ciertas actuaciones económicas y comerciales, están dejando su presente, y lo que es peor, su futuro, en manos de un tercero, lo cual, lógicamente, no conviene a ninguna empresa que se precie de serlo.

Podríamos llegar incluso mas lejos, si se diera el caso de que este cliente tuviera delegada su acción con los proveedores en un departamento técnico. En este caso los proveedores; las cooperativas del ejemplo, podrían estar dejando su futuro en manos de una o varias personas de la organización de su cliente, pongamos por caso del departamento técnico, las cuales podrían obrar incluso según su propia conveniencia, ni siquiera por la conveniencia del cliente, el cual podría incluso ser ignorante de este hecho.

Otro aspecto importantísimo que plantea esta dependencia analizada según Pareto, es la posible incidencia derivada de exigencias económicas del cliente; precios cercanos al coste, formas de pago, inversiones necesarias, o restricciones de acceso a mercados. Todo ello dará como consecuencia el que el proveedor pueda entrar en problemas financieros, que demasiadas veces pueden llevar incluso a la quiebra.

Como ejemplo de esto, conocemos que en los últimos tiempos ha habido algunas cooperativas que han echado el cierre y, si bien es cierto que por desconocimiento no lo podemos achacar a lo anterior, no es menos cierto que algunos de estos cierres se han producido en proveedores del mismo cliente. Definitivamente, es una buena practica el “no poner todos los huevos en la misma cesta”, si no queremos coartar el desarrollo de nuestras empresas, y si queremos mantener nuestro poder de negociación ante nuestros clientes. Invito a todos a revisar los postulados de W. Pareto, y actuar en consecuencia.

¿Siguen siendo necesarios los pesticidas de síntesis?

La mayoría de los proveedores de fruta para fruterías y supermercados, entre ellos las cooperativas y empresas de distribución que tienen marcas reconocidas en los retailers, utilizan productos que pueden ser tóxicos, e incluso carcinógenos (Imz, básicamente en los tratamientos de las frutas en almacén para alargar su vida en los lineales. ¿Como se explica esto si cada día se pone mas el foco en la seguridad alimentaria y en la agricultura sostenible?

Entonces, ¿Porque seguimos comprando alimentos en cuya piel aparecen productos carcinógenos? Ver hoja de registro de Imazalil, pag. 3 de 5. Ciertamente, están autorizados para ser usados, pero también está autorizado el tabaco y es de todos sabido que, entre otras cosas puede provocar canceres de diferente índole.

¿Se atreve alguien a utilizar la piel de los cítricos para confituras o para acompañar bebidas?

¿Alguien se ha parado a pensar en que residuos existen en los zumos exprimidos “in situ”, si es que existen, en los que habitualmente se exprime también la piel?

¿Quién se atreve a comer fruta con su piel, sin lavarla concienzudamente?

En efecto, la seguridad alimentaria, unido a la reducción del desperdicio de alimentos, son dos de los objetivos, entre otros, que plantea la UE en sus diferentes programas de desarrollo. El programa vigente es el Horizonte Europa 21-27, en el que se continúan los objetivos del anterior Horizonte 2020, y se hace especial énfasis en la seguridad alimentaria y en la sostenibilidad del medio ambiente.

Posiblemente aquí nos encontramos con una actuación impulsada por las grandes multinacionales de la producción química, que ejerce su posición de “lobby” frente a las autoridades y las comisiones de la UE.

El uso de estos productos, de uso tanto en campo como en postcosecha, en su momento fue muy necesario para incrementar las producciones y para llevar fruta a otros países, sin que se deteriorara, contribuyendo así al desarrollo de la agricultura y su consumo en el mundo.

Siendo de agradecer esta contribución, hoy ya no tiene mucha razón de ser, toda vez que existen diferentes tratamientos formulados a base de extractos naturales, o elementos antagonistas de los hongos y de las plagas, que se muestran decididamente eficaces contra todo este tipo de agentes que deterioran las frutas y verduras, suponiendo una alternativa solida, y muy segura, a los productos químicos de síntesis.

Podemos ver ejemplos de esto en diferentes artículos, charlas, ponencias, etc. al respecto, que han presentado tanto organizaciones no sospechosas de ser partidistas, como la OCU, pero también científicos de la categoría del Dr. Lluis Palou, de IVIA (El IVIA desarrolla un nuevo recubrimiento antifúngico y comestible para el control de la antracnosis de los cítricos) o el Dr. D. Lorenzo Zacarias, de IATA-CSIC.

Las diferentes legislaciones de la UE se encaminan en el sentido de permitir cada día menos productos tóxicos, señal de que han entendido su peligrosidad. Junto a ello, existen “retailers” europeos que incluso permiten menores valores de los permitidos por la legislación, para los residuos en las frutas y verduras que comercializan.

Es una corriente extendida, ya no solo a nivel europeo, sino mas bien a nivel mundial, la de consumir alimentos que no contengan pesticidas u otros contaminantes químicos, fruto de ello es el incremento del consumo de alimentos Eco/Bio, o de los llamados de “Residuo 0”.

Como ejemplo podemos tomar a Francia, donde la etiqueta “Sans fungicide apres recolte” esta ya muy instalada en la sociedad, pero que últimamente incluso ha involucrado a los agricultores y al gobierno francés en proyectos de consumo en este sentido. Las concienciación de la sociedad francesa a este respecto es muy elevada, y lo podemos ver en artículos de prensa, en los lineales de los supermercados, e incluso en programas de televisión, donde siempre se hace énfasis en la fruta y la verdura sin tratamientos tóxicos.

Ver enlaces al respecto.

¿Qué puede hacer el consumidor?

El consumo saludable y sin pesticidas nocivos para la salud es cada día mas una meta que nos ponemos los consumidores. Para ayudar a que los alimentos sean cada día mas sanos, podemos adoptar diferentes practicas de consumo:

  • Comprobar las etiquetas de las frutas y verduras que consumimos, identificando los productos químicos sintéticos que pueden ser perjudiciales para la salud. (Ver en etiqueta IMZ, o Imazalil, pero habrá otros)
  • Comprobar en las etiquetas que los tratamientos a que ha sido sometida la fruta llevan el marcado de los recubrimientos comestibles, generalmente letras E (E202, E471, E914), o, preferentemente, que no lleven ningún tratamiento, aunque esto es muy raro.
  • En caso de no encontrar los datos en las etiquetas, solicitar a los dependientes de los establecimientos esta información.
  • No consumir productos en los que no se compruebe esta trazabilidad, y comprar solo los necesarios, con el fin de evitar el desperdicio.

Es posible que algunas de estas frutas y verduras tengan un precio algo superior, nunca con mucha diferencia, pero ello obedece a que esta fruta se trata de manera mas cuidadosa, y que, para la utilización de estos tratamientos naturales, no tóxicos, se utiliza fruta y verdura en el momento optimo de maduración, y de mayor calidad inicial, con lo que el pagar un poco mas por esta fruta y verdura siempre merecerá la pena, sin dejar de lado la inversión en nuestra salud.

José A. Navarro
Experto en Marketing Agroindustrial